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Las carretera son vias de transporte y comunicación.

El número de carreteras y su calidad es escaso, en relacción a la cantidad de vehiculos circulantes, esto hace que el espacio que a tu vehículo le corresponda en ellas sea menor, estarás más tiempo en contacto con otros vehículos y por consiguiente tendrás más riesgos.

Es tan importante prestar atención al que va delante, al de detrás o al que viene de frente como a tí mismo.

Somos seres humanos tan propensos a cometer errores y manejando maquinas imperfectas que la concentración debe ser constante; en caso de agotamiento para y descansa.

Dicen funcionarios, administrativos, políticos y banqueros, que es normal cometer errores porque somos seres humanos y por tanto imperfectos; pero eso lo dicen para justificar sus neglicencias, por que a ellos no les supone ningún coste el error cometido, ya que las consecuencias las pagas tú.

En  carretera sus incapacidades no tienen justificación; un insignificante error (ejem: un pestañeo por somnolencia) como mínimo les costará 4 veces más su valor, cuando no su vida, las de sus seres queridos y de otras personas que esten en ese mismo momento, allí.

                                                                                                                        

Más causas.
– La somnolencia y el sueño.
– Evasión mental a problemas familiares, amorosos, laborales, económicos…Nuestra cuerpo conduce,   nuestra  mente  vuela; mal rollo. Es algo natural, que hay que tener siempre en cuenta y encauzar.
– Problemas de salud, mareos, paros cardiacos y embolias cerebrales.
– Despite por coger algo que se cae al suelo (tabaco, mechero, cd, telefono, pastillas, dinero).
– Esceso de velocidad, alcohol y drogas (porros, pastillas y coca).
– Mal estado del vehiculo (dirección, neumaticos, motor, averias en general).
– Conducir por nacionales y comarcales guiandote por la linea del medio; otro que venga igual en   sentido contrario en una curva y ya hay muchas probabilidades de colisión.
– Derrapes y pérdidas de control por mal estado de las carreteras (baches, arena, gravilla, obras,   aceite y gasolil en curvas, asfalto  liso) e inclemencias del tiempo (aire,lluvia, granizo, nieve).
– Falta de experiencia, poco rodaje, exceso de confianza, piques.
– Peatones, ciclistas,conductores que andan demasiaso despacio y otros que desaceleran mucho para ver   qué pasa, se despistan y provocan nuevos accidentes.

Como hemos dicho más importante de como vas tú, es como viene el otro.

La  carreteras son semejantes a la circulación sanguínea, por arterias y venas circulan un montón de elementos de una forma constante, fluida y ordenada;así debe ser en ruta,con los agentes de tráfico y de obras  garantizando esa fluidez. Lo que hacen ahora estos dos estamentos es saquearnos los bolsillos y poner todo tipo de trabas, trampas y obstaculos a la circulación; sin hacerse nadie cargo de los prejuicios causados.

Harán todo lo posible para sacar nuevas infracciones y que las continues infrigiendo; tu vida no les interesa lo más mínimo, tu pasta y lo que le cuesta tu muerte en carretera, si.

Dicen que es hora de ponerles denuncias constantes, por cada agravio, obstaculo o mínimos accidentes sufridos en carretera (mal estado, obras mal organizadas, falta de recursos o mala planificación como la nieve, ect….) y a los agentes por causar depresión debido a su continuo acoso, persecución y mal trato (más que delincuentes nos tienen), con el único fin de recaudar. Hechas con nombre y apellidos; como mínimo se acabará con esta evasión de responsabilidad de funcionarios; quien la haga que la pague.

Adopta un ritmo constante adecuado a tu estilo, forzarás al que te adelante a ir más rápido que tú o que se quede tras tuya (tendrás tu espacio vital libre); controla tu area de influencia a menudo por los tres espejos retrovisores (delante, atras, al lado, de frente); en la media de lo posible trata de ir solo en carretera; evita caravanas, vehículos que van más despacio de lo debido, adelantar dos veces al mismo vehículo, ir paralelo a coches, motos, autobuses, camiones … al adelantar haz la maniobra lo más rápidamente posible (puede sucederles algo en ese momento y te arrollarán).

                                                                                                           

En resumen anda todo lo que puedas dentro de la ley, de tus posibilidades  y deja andar.

La somnolencia es una de las principales causas de accidentes; es ese segundo en que no puedes resistirte a cerrar los ojos y te despierta el ruido de la raya continua acompañado de  un brusco volantazo para salir del arcén. Como se combate:

-Abre la ventanilla que te de el aire fuerte  y pon música potente.
-Para da un paseo y respira hondo, come una fruta fresca (naranja o manzana) si llevas.
-Toma un café cargado, una coca-cola o ambos, come pipas acabarás con los ojos abiertos como platos.

Practica los derrapes en terreno seguro (campo, descampado, asfalto, cemento y zonas habilitadas para ello), tanto en seco como mojado, no quites la vista de la carretera aunque cambie la dirección del coche, el giro de manos incosnciente unido a ese punto fijo hará que el coche vuelva a su sitio; hazte un experto, así cuando llegue el momento estarás preparado/a. 

ZONAS DE CIRCULACIÓN:

-Ciudades y poblaciones.
-Carreteras nacional.
-Carreteras comarcales.
-Carreteras locales.
-Autovias de 2, 3 o 4 carriles en una dirección.
-Pistas, montes y carreteras de montaña.

VEHICULOS DE CIRCULACIÓN:

– Bicicletas.
– Motos baja y alta cilindrada.
– Furgonetas paquetería y alimentos.
– Coches carretera y todo terreno.
– Caravanas y autocaravanas.
– Mini coches.
– Tractores y cosechadoras.
– Autobuses de pasajeros ciudad y ruta.
– Camiones y trailers de obras.
– Camiones de alimentación (cisternas, ganado, frigorificos), de mercancías (lona) y especiales  (gondolas),para transporte de eólicos, dumpers, excavadoras, ect.

Dependiendo del vehiculo y la zona de circulacción la concentración es prioritaria;  para no cansarte alterna controlar el tiempo, la distancia recorrida, el consumo, la velocidad, las revolucciones y el resto de indicadores del cuadro de tu vehículo; con vistazos contínuos por los tres retrovisores sobre quién se acerca  y cómo.

Hay que tener bien claras unas diferencias y prioridades.

Por la semana el tráfico es de trabajo en corta, media y larga distancia (transporte de todos los tipos de mercancías, materiales, servicios y personas que ves a tu alrededor) a la que se dedican un montón de profesionales; que hacen que tengas a tu disposición inmediata un sinfín de productos y servicios.

Personas desplazandose a su lugar de trabajo o de compras en  corta, mediana distancia.

Personas desplazandose por ocio, tranquilidad y relax  a corta, media y larga distancia poco por la semana y abundante los fines de semana.

Durante los fines de semana y festivos suelen darse los tres elemntos juntos, de hay que halla más riesgos y accidentes.También influye el acorte horario del trafico pesado obligando a muchos más vehiculos circular a las mismas horas diurnas,  podian aprovechar la noche para el tráfico profesional y las obras. Esto es el resultado de legislar una pandilla de patanes que de volante entienden, que quizás sea la vuelta de la falda de su mujer.

No puede tener el mismo domínio, control y reflejos, alguien que conduce por ciudad para ir al trabajo y el fin de semana a casa de sus familiares  que un conductor de furgonetas, autobuses y camiones.

A esta gente  todo el tiempo que  les hagan perder en obras, cargas, descargas y circulación; todo para que tú tengas tus productos a mano; lo van a pagar su mujer y sus hijos en multas descontadas de su sueldo.

Cómo cojones va a ser la misma ley para todos, por qué las infracciones en tu vida normal tienen que afectar a tu vida laboral o pórque los que viven de la carretera van a tener el mismo trato que los que  solo la usan para ocio.

Mucha de esta gente come, trabaja, duerme y vive en la carretera semana trás semana. Ellos son quienes conocen todos los secretos de la carretera y con quienes habría que contar indiscutiblemente para legislar sobre ella; son profesionales.

Ya sabes a quien preguntar, pedir consejo y respetar.

No olvides que solo soy un conjunto de bytes dentro de un traje de pelo con orejas puntiagudas, rabo juguetón y bigotes de peluche; con dientes como puñales y uñas como espadas para aplicarselas a los malos pájaros y a las malditas ratas peludas; para tí wapa un cariñoso ronroneo, rozando mi lomo con la piel de tu tobillo, uffff jeje.

Os dejo un estudio del grupo axa para que sepais que pensamos y que piensan de nosotros como conductores.

I Estudio Internacional de Hábitos de Conducción del Grupo AXA.

El 25% de los conductores admite que circula a más de 150 km/h en autopista. Cuatro de cada 10 españoles excede la velocidad en ciudad Alemanes, suizos y británicos son los mejores al volante.

Uno de cada cuatro conductores españoles reconoce que cuando circula por autovía o autopista alcanza los 150 y 160 km/h, muy por encima de los límites legales, según los resultados del Estudio Internacional del Grupo AXA que se ha llevado a cabo en 10 países europeos (España, Francia, Alemania,Irlanda,Gran Bretaña, Bélgica,
Luxemburgo, Suiza, Italia y Portugal)y que ha sido presentado hoy en rueda de prensa.

¿A qué velocidad circula por autovía? ¿Le han quitado puntos del carné? ¿Cómo cree que conducen los españoles en comparación con el resto de vecinos europeos? Estas son algunas de las preguntas del estudio internacional realizado por el Grupo AXA con el que obtiene una radiografía de cómo es, cómo se ve y cómo se percibe al
conductor español.

De las conclusiones del estudio se desprende que el español es un conductor al que le gusta la velocidad, supera los límites tanto en carretera como en ciudad, tiene un conocimiento bajo del Código de Circulación, piensa que las carreteras españolas no son seguras y aprobaría un endurecimiento de las sanciones. Además, se reclaman y
valoran campañas de la DGT y acciones de educación vial.

La velocidad, la infracción más grave.

El exceso de velocidad es uno de los mayores peligros en carretera, (aunque no se percibe como tal), la infracción más sancionada y paradógicamente de las que más se comete al desconocer, incluso, los límites fijados por ley. Una combinación especialmente grave considerando que la velocidad es el factor que más incide y agrava los accidentes de tráfico por los que sólo el año pasado más de 2.100 personas perdieron la vida. La situación no es mucho mejor en ciudad puesto que casi la mitad de los españoles reconoce que supera los 65 km/h en vía urbana.
Por otra parte, los españoles se muestran estrictos y, la mayoría considera que deberían endurecerse aún más las sanciones de tráfico, incluso cuando ya el 4% han perdido puntos del carné de conducir. Sin embargo, el 33% de los españoles cree que ha mejorado su forma de conducir en los últimos doce meses.

Según los resultados del estudio del Grupo AXA presentado hoy, el 38% de los encuestados en España reconoce que ha sido multado alguna vez por superar la velocidad, aunque sí admite que es una de las infracciones que más comete.
Junto al exceso de velocidad, las multas más frecuentes fueron por detención o estacionamiento inseguros (33%) lejos del resto de infracciones como conducir sin cinturón de seguridad (3%), rebasar una línea continua para adelantar (1%) o llamar por teléfono sin el manos libres (1%). De la comparativa internacional destaca que el
10% de los italianos confiesa haber sido multado por saltarse un semáforo en rojo.

Comportamientos y peligros al volante.

El estudio internacional de AXA analiza también qué aspectos se tienen en cuenta antes de coger el coche y qué peligros se identifican. Los conductores españoles confiesan que la toma de conciencia de los peligros de la carretera, el precio del combustible y la instalación de radares son elementos que influyen en su forma de
conducir, más incluso que la posibilidad de perder puntos del carné o la implicación personal en un accidente.

En cuanto a los peligros, la mayor parte considera que lo más arriesgado es rebasar una línea continua al adelantar (92%); seguido de la conducción rápida a pocos metros del automóvil que le precede (91%) o no llevar puesto el cinturón de seguridad (87%). De la comparativa internacional se desprende que los españoles son más cautos aunque también son los que menos conocen aspectos de las normas del código de circulación como la velocidad máxima en carretera o el límite de alcohol permitido (adelantados en el avance del estudio internacional realizado el pasado mes de diciembre).

Principales infracciones que reconocen los españoles.

1º-Saltarse un semáforo en ambar————————————49%

2º-Conducir a 65 Km/h en ciudad————————————44%

3º- Adelantar o girar sin señalización———————————34%

4º- Conducir a entre 150 y 160 Km/h en autopista/autovia——25%

5º-Responder al teléfono sin un manos libres———————–24%

6º-Conducir deprisa sin guardar la distancia de seguridad——–21%

7º-Adelantar por la derecha en autopistas/autovía—————–18%

8º-Ponerse al volante con más de dos bebidas alcohólicas——–16%

9º-Conducir sin cinturón————————————————-14%

10º- Cruzar una línea continua para adelantar al coche que le procede-7%

Prioridades para mejorar la seguridad vial.

1º-Mejora la infraestructura viaria————————————-42%

2º-Concienciar sobre los efectos del acohol en la conducción—–38%

3º- Enseñar seguridad vial a los niños———————————-36%

4º-Instalar carteles de advertencia en puntos peligrosos———–33%

5º-Desarrollar programas de prevención para jóvenes conductores-32%

6º-Animar a los conductores a respetar el límite de velocidad—–26%

7º-Desarrollar programas d eprevención para motoristas———-16%

8º-Animar los conductores a que usen el cinturón de seguridad—16%

9º-Desarrollar  programas de prevención para conductores de grandes camiones-11%

10º- Animar a los conductores a que lleven siempre las luces–9%

11º-Otra———————————————5%

12º-Ns——————————–2%

 Grupo AXA es el segundo grupo asegurador en España, con un volumen de negocio, incluido aportaciones a planes de pensiones, de 3.663 millones de euros en 2007, lo que supone contar con una cuota de mercado del 6,4%. AXA cuenta con más de 4 millones de clientes y su volumen de pólizas supera los 6,5 millones. La compañía dispone de más de 10.000 puntos de venta y asesoramiento a través de los cuales transmite su visión de la Protección Financiera.

contacto: comunicacioncorporativa@axa.es

Nota disponible en:

http://www.axa.es/sala_de_prensa/index_salaprensa.htm

La percepción de los peligros de la carretera genera que sólo el 57% de los conductores españoles se sienta seguro cuando está al volante de su coche, el índice más bajo de toda Europa y pese a que los índices han mejorado en mucho en los últimos dos años.

Para incrementar la seguridad, el 42% considera que es muy importante mejorar la infraestructura viaria, seguido de concienciar de los efectos del alcohol (38%), enseñar seguridad vial a los niños (36%) e instalar carteles de advertencia en los puntos peligrosos (33%) como cuarta medida prioritaria.

Los alemanes, los mejores conductores de Europa.

Por otra parte, cinco de los nueve países que participan en la estudio sobre hábitos de conducción cree que Alemania tiene los conductores más hábiles, seguidos de Suiza y Reino Unido. Por el contrario, nadie cree que España merezca estar entre los tres países donde mejor se conduce de Europa. Aunque más de la mitad de los españoles, un 51%, cree que los conductores nacionales son buenos, sólo el 36% cree que en España se conduce mejor que el resto de Europa, cifras sólo superadas por Portugal e Italia donde aún se muestran más pesimistas.

F.D.O.

                           Catt69.

 

Mucho he fatigado mi cerebro respecto a la cuestión de cuál es la mejor forma de transcribir esta receta del éxito que he descubierto, y me parece aconsejable darla tal como me llegó a mí; es decir, si relato parte de la historia de mi vida, se advertirán con claridad las directrices para mezclar las sustancias que proporcionan el aliño para lograr la perfección del plato.

En vista de que, gracias a mi experiencia, he podido descu brir el único y gran secreto del éxito en cualquier empresa del mundo, considero acertado, ahora que mis días están contados, beneficiar a las generaciones venideras con todos los conocimientos que poseo.

No pediré disculpas por el modo en que me expreso, ni por carecer de mérito literario, excusándose éste, según sé, por sí mismo. Herramientas mucho más pesadas que la pluma han sido mi legado y, asimismo, el peso de los años me ha paralizado parte de la mano y del cerebro; sin embargo, puedo contar los hechos, que considero son el fruto que hay dentro de la nuez. ¿Qué importa la forma en que se rompe la cáscara para obtener la sustancia que ha de utilizarse?

No dudo que usaré, en este relato, expresiones que han permanecido en mi memoria desde mi más tierna infancia; porque, cuando un hombre alcanza mi edad, parece que percibe los avatares acaecidos en su juventud con más claridad que los eventos de fechas recientes; tampoco importa mucho cómo un pensamiento es expresado, si sirve de ayuda y se comprende su significado.

 Probablemente sea así; y nacerán hombres, generaciones después de que yo me convierta en polvo, que vivirán para bendecirme por las palabras que escribo. Mi padre, por aquel entonces, era un marino que a temprana edad abandonó su vocación y estableció una plantación en la colonia de Virginia, donde varios años más tarde nacería yo, acontecimiento que tuvo lugar en 1642; esto ocurrió hará unos cien años.

Mejor habría sido para mi padre si hubiera hecho caso del sabio consejo de mi madre, que era permanecer en la profesión en la que fue educado, pero no lo hizo, y el buen barco que capitaneaba fue trocado por las tierras de las que estoy hablando. Aquí empieza la primera lección que debe aprenderse:

El hombre no debería cerrar los ojos a cualquier valor que exista en la oportunidad que tenga en sus manos, recordando que un millar de promesas para el futuro no deberían pesar nada en comparación a la posesión de una simple pieza de plata.

Cuando cumplí diez años, el alma de mi madre voló y, dos años más tarde, mi estimado padre fue tras ella. Yo, al ser su único vástago, me quedé solo; no obstante, había unos amigos que durante un tiempo cuidaron de mí; es decir, que me ofrecieron un hogar bajo su techo -de lo cual disfrutaría durante cinco meses.

De los bienes de mi padre nada heredé; pero, con los conocimientos que adquirí a través de los años, llegué a la convicción de que los amigos bajo cuyo techo había vivido una temporada lo defraudaron y, por tanto, también a mí.

Del período que transcurrió desde que tenía doce años y medio hasta que cumplí los veintitrés no haré una exposición aquí, puesto que aquella época nada tiene que ver con este relato; si bien, unos años después, al tener en mi posesión la suma de diecisiete guineas, las cuales había ahorrado de los frutos de mi trabajo, tomé un barco hacia Boston, donde empezaría a trabajar, primero como tonelero, y después como carpintero de un barco, aunque siempre cuando la nave ya había atracado, puesto que el mar no se encontraba entre mis deseos.

La Fortuna sonríe en ocasiones a una futura víctima por pura perversidad. Tal fue una de mis experiencias. Prosperé, y a los veintisiete años era propietario de la tierra en la cual, menos de cuatro años antes, había trabajado a sueldo. La Fortuna es un jade que uno debe exprimir; no hay que mimarla. Aquí empieza la segunda lección que debe adquirirse:

La Fortuna es siempre esquiva, y sólo puede retenerse por la fuerza. Tratadla con ternura y os dejará por un hombre más enérgico. (En eso, creo que no es diferente a otras mujeres que conozco.) .

Por entonces, el Desastre (que es uno de los heraldos de los espíritus rotos y las resoluciones perdidas) me hizo una visita. El fuego destruyó mis tierras, no dejándome nada en sus ennegrecidos caminos, excepto deudas, las cuales yo no podía afrontar. Hablé con mis amistades y conocidos, buscando ayuda para comenzar de nuevo, pero el fuego, que había quemado mi solvencia, también parecía haber consumido sus simpatías. 

Así que, en un corto período, ocurrió que no sólo lo había perdido todo, sino que además estaba totalmente endeudado con otros; y por ello me enviaron a prisión. Pude recuperarme de mis pérdidas, pero no de esta última indignidad, la cual quebró mi voluntad, por lo que quedé irremediablemente desesperado. Más de un año permanecí detenido en prisión; y cuando salí, ya no era el mismo hombre feliz e ilusionado que había entrado allí, contento con su suerte y confiando en el mundo y su gente.

La vida tiene muchos senderos, y de todos ellos la gran mayoría conducen abajo. Algunos se convierten en precipicios y otros son menos abruptos, pero al final no importa con qué inclinación se haya fijado el ángulo, pues todos llegan al mismo destino … el fracaso. Y aquí empieza la tercera lección:

El fracaso existe tan sólo en el sepulcro. El hombre, mientras vive, no cae en él; siempre puede dar la vuelta y ascender por el mismo camino por el cual descendió; y puede que encuentre otro menos abrupto (si bien, de logro más largo), y más adaptable a su condición.

Cuando salí de prisión, estaba sin un penique. No poseía nada en el mundo más allá de las pobres vestiduras que me cubrían y un bastón que el carcelero me había permitido retener, por no tener nigún valor. Sin embargo, como era un trabajador habilidoso, rápidamente encontré empleo con buen salario; no obstante, como había probado las mieles de la riqueza terrenal, me poseyó el descontento.Me volví malhumorado y perezoso; con lo cual, para animarme y para olvidar las pérdidas que había soportado, pasaba todas mis noches en la taberna.

 No bebí licores en demasía, sólo de vez en cuando (porque siempre había sido casi abstemio), pero sí reí y canté, y repliqué graciosamente, y bromeé con mis holgazanes compañeros; y aquí podría incluirse la cuarta lección:

Buscad, camaradas, por entre los diligentes, pues aquellos que sean perezosos destruirán vuestras energías.

Me producía gran placer, en aquellos tiempos, narrar, a la más mínima provocación, la historia de mis desgracias, e insultar a los hombres a quienes consideraba que me habían dañado por no haber acudido en mi ayuda. Además, encontraba un placer infantil en escamotear a mi patrón, cada día, unos minutos del tiempo que me pagaba; lo cual es más deshonesto que un robo completo.

Este hábito continuó y creció en mí hasta el día en que desperté, encontrándome no sólo sin empleo, sino también sin carácter, lo que significaba que no podía esperar conseguir trabajo con ningún otro patrón en la ciudad de Boston. Fue entonces cuando me consideré un fracasado. Puedo comparar mi condición de aquel momento con la de un hombre que, descendiendo por la pendiente de una montaña, pierde su punto de apoyo.

 Cuando más fuerte es el resbalón, más rápido desciende. También he oído describir esta condición con la palabra «Paria» que, según entiendo, se refiere a un hombre que siempre está en contra del resto del mundo, y el cual piensa que son los demás hombres los que están en su contra; y aquí empieza la quinta lección:

No daré ninguna disertación acerca del deterioro gradual de mis energías. Nunca es conveniente extenderse mucho en las desgracias (esta frase también es digna de recordar). Será suficiente si añado que vino el día en que yo no poseía nada con qué comprar comida y vestimentas, y me encontré convertido en un mendigo, excepto en las raras ocasiones en que podía ganar unos peniques o, tal vez, un chelín. No pude conseguir un empleo seguro, por lo que mi cuerpo enflaqueció, y mi espíritu no fue nada más que una sombra de lo que había sido.   Mi condición, por aquellos tiempos, era deplorable; no tanto por mi cuerpo, así sea dicho, como por mi mente, que se encontraba enferma de muerte. En mi imaginación me veía a mí mismo apartado del mundo entero, puesto que había descendido realmente al fondo; y aquí comienza la última lección que debe aprenderse (la cual no pienso explicar en una sola frase, ni en un párrafo, pero necesito adaptarla al resto de esta historia). 

                                                                         

  Bien que recuerdo mi despertar, puesto que ocurrió en la noche cuando, realmente, me recobré de mi sueño. Mi cama era un montón de virutas apiladas en la parte trasera de la tienda de barriles donde una vez había trabajado a sueldo; mi techo consistía en una pirámide de toneles bajo la cual me había instalado. La noche era fría y yo estaba helado, si bien, paradójicamente, había estado soñando con luz y calor, y me saciaba de manjares. Sé que pensaréis, en cuanto describa el efecto que la visión tuvo sobre mí, que mi mente estaba perturbada. Así es, puesto que es la esperanza de que las mentes de otros pueden ser igualmente influenciables lo que me determina a emprender el trabajo de este escrito.  

Fue aquel sueño lo que me hizo creer... no, saber... que estaba poseído por dos identidades; y fue mi mejor yo quien me prestó la ayuda por la que había suplicado en vano a mis conocidos. Había oído describir este estado con la palabra «dualidad». No obstante, dicha palabra no explica mi situación. Un doble no puede ser nada más que un doble, y ninguna mitad posee una individualidad propia. Pero no filosofaré, ya que la filosofía no es nada más que un vestido de gala para decorar una figura vacía.

Más aún, no fue el sueño en sí mismo lo que me afectó; fue la impresión que me causó y la influencia que ejerció sobre mí lo que logró mi liberación. En una palabra, fue entonces cuando llené de coraje a mi otra identidad. Era alegre y saludable; ante él, en el hogar, ardía un fuego de leños; su semblante reflejaba la consciencia de su propia fuerza; y era física y mentalmente musculoso.  

Llamé a la puerta con timidez y él me invitó a entrar. Había una amable sonrisa de burla en sus ojos cuando me indicó con un gesto que me sentara junto al fuego, pero no pronunció ninguna palabra de bienvenida; y, una vez me hube calentado, salí de nuevo a luchar contra la tempestad, y cargué con la vergüenza que el contraste entre nosotros dos me había obligado a aceptar.

Fue entonces cuando desperté; y ahora viene la parte extraña de mi relato, puesto que al despertar no estaba solo. Había una presencia conmigo, intangible para los demás, tal como descubrí más adelante, pero real para mí.

La Presencia tenía mi imagen, si bien era impresionantemente distinta. Su frente, sin ser más alta que la mía, parecía más redonda y llena; sus ojos, claros, directos y rebosantes de ánimo, brillaban con entusiasmo y resolución; sus labios, barbilla y … ¡ay!. .. todo el contorno de su cara y figura era enérgico y determinado.

Era tranquilo, firme y confiaba en sí mismo. Yo estaba encogido, temblaba con nerviosismo, y temía las sombras intangibles. Cuando la Presencia se marchó, la seguí, y durante todo el día no la perdí de vista, excepto cuando desaparecía por un rato tras algún portal al que yo no osaba entrar; en tales lugares, yo esperaba su vuelta con ansiedad y espanto, puesto que no podía menos que maravillarme de la temeridad de la Presencia (tan igual a mí y, no obstante, tan diferente) por atreverse a entrar donde mis propios pies temían pisar.  Yo fui a buscar la pirámide de toneles y virutas.  

Aquella noche no soñé con el Mejor Yo (así es como lo he designado), aunque cuando desperté de mi sueño él estaba cerca de mí, siempre mostrando esa tranquila sonrisa de burla amable que de ninguna manera hubiera podido confundirse por pena o por otro tipo de condolencia. Su menosprecio me hirió profundamente.

 

Sin comentarios.

     F.D.O.

              Catt69.

 También parecía como si me condujera a propósito a los lugares y a los hombres donde y ante quienes más temía aparecer; a las oficinas con las que alguna vez negocié; a aquéllos con quienes había tenido tratos financieros. Durante todo el día perseguí a la Presencia, y por la noche la vi desaparecer tras los portales de una posada famosa por su alegría y por su buen vivir.

Después de haberme movido con mucha dificultad a través de una tempestad de nieve y viento, me acerqué a una ventana, miré hacia el interior y vi a aquel otro ser.

Exteriores da 300.000 euros a una fundación presidida por Narcís Serra.

Más subvenciones del Ministerio de Exteriores: si hace unos días era noticia por conceder casi 30.000 euros a una organización de gays en Zimbabue, en el BOE de este martes repartía otros dos millones de euros. La mayor, casualmente, para una fundación presidida por el socialista Narcís Serra.

Pese a la crisis, Exteriores no se aprieta el cinturón: hace unos días lanzaba una remesa de subvenciones por casi 350.000 euros entre las que destacaban los 28.000 concedidos a “Gay and lesbians of Zimbabwe”. Este martes, de nuevo el BOE recogía un paquete de ayudas (pdf), en este caso a “actividades de cooperación y ayuda al desarrollo”, por un total de casi dos millones cien mil euros.

Se da la circunstancia de que en esta ocasión la entidad que mayor subvención recibe es la Fundación CIDOB, del Centro de Estudios Internacionales de Barcelona, presidida por el socialista Narcís Serra, que fue ministro de Defensa de Felipe González durante nueve años y vicepresidente durante otros cuatro, hasta que tuvo que dimitir en el año 1995 por el escándalo de las escuchas ilegales. Actualmente Serra es directivo en varias empresas y, sobre todo, presidente de la Caixa d’Estalvis de Catalunya. Preside esta Fundación desde el año 2000.

La Fundación CIDOB, por su parte, cuenta con un patronato repleto de instituciones. Además del propio Ministerio de Exteriores están el de Defensa, la Generalidad de Cataluña, la Diputación de Barcelona, el Ayuntamiento de la Ciudad Condal, o universidades catalanas como la UOC, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Pompeu Fabra…

Otro aspecto llamativo de la subvención es que, pese a que las 28 subvenciones restantes se han dedicado a programas o actividades concretas, en el caso de la Fundación CIDOB se destinan a un concepto tan difuso como “Plan operativo 2009”.

Remesa de dos millones de euros en subvenciones

                                                                                    

El total de subvenciones concedidas es de más de dos millones de euros, con los que se apoya a 29 proyectos, aunque el de CIDOB es el que consigue la mayor aportación, logrando casi un 15% del total.

El segundo proyecto que más dinero logra es de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que era rector hasta hace unos meses el ministro de Educación, Ángel Gabilondo.

La institución educativa obtiene 219.000 euros para el “Programa Español de Voluntariado Universitario de Naciones Unidas ante los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

El tercero que logra una mayor dotación económica es también llamativo, ya que no se concede a una fundación o un organismo universitario (como ocurre con prácticamente la totalidad de los casos), sino que es para una empresa, CESNA Producciones Audiovisuales, de Valladolid, que cuenta entre sus especialidades con la elaboración de “documentales solidarios” en zonas del tercer mundo.

El proyecto subvencionado podría ser una de estas obras, ya que según el BOE se desarrollaría en Angola, Argelia, Liberia y Marruecos y tiene por nombre “Dibujos de luz”. En este caso, la dotación presupuestaria ha sido de 150.000 euros.

Otro aspecto curioso de todas las ayudas es que, a pesar de tratarse de ayudas para “actividades de cooperación y ayuda al desarrollo”, sólo 450.000 de los dos millones de euros totales (un 22,5 %) se destinan a proyectos que se vayan a desarrollar fuera de nuestro país.
Fuente: C.JORDÁ -Periódico Libertad digital,  X,26-08-09

Vaya pandilla de pajarracos.

             F.D.O.

                   catt69.

 

Un tercio fué una unidad militar de élite del Ejército español durante la época de la Casa de Austria (1534-1704). A partir de 1920 reciben este nombre las unidades profesionales de la Legión Española;  creadas para luchar en el norte de África. Se inspiraban en las gestas militares de los tercios históricos.

Los Reyes Católicos en la guerra de Granada, adoptaron el modelo de piqueros suizos; por los triunfos de estos, frente a la caballería pesada de Borgoña. Piqueros bien formados podían derrotar cualquier caballería; el arcabuz, el mosquete, cuhillos, espadas cortas, unidades más rápidas y tácticas, son añadiduras españolas.

En  la conquista de Granada (1492) y en las campañas del Gran Capitán en el reino de Nápoles  (1495),  se presentaron las bases del poderoso ejército. En 1503, la Gran Ordenanza adoptó la pica larga y  distribución de peones en compañías especializadas.

Los tercios  en 1525 vencieron y capturaron a Francisco I de Francia en la Batalla de Pavía. Carlos I de España los hizo oficiales tras la reforma del ejército de 1534 para guarnición de las posesiones españolas en Italia y expediciones en el Mediterráneo; el primer tercio oficial es el de Lombardía.
 
Un año después ayudó en la conquista del Milanesado español y en 1536 se crearon los tercios de Nápoles y Sicilia.El Tercio Viejo de Cerdeña y el Tercio de Galeras (primera unidad de infantería de marina de la Historia) completaron los viejos. Todos los tercios posteriores son los tercios nuevos.

En la Batalla de Mühlberg, en 1547, las tropas imperiales de Carlos V vencieron en Alemania, a príncipes protestantes, gracias a  los piqueros imperiales. Diez años después, en 1557, derrotaron al ejército francés en la Batalla de San Quintín.

En la batalla de Gravelinas en 1558, otra derrota francesa obligó  su rey  a firmar la paz, y desistir de su invasión de Italia. En honor a esta victoria, el rey Felipe II mandó construir el Monasterio del Escorial.

Listado de los Tercios:

* Viejo de Lombardía
* Viejo de Sicilia
* Viejo de Nápoles
* Viejo de Brabante
* Viejo de Cartagena o de Ambrosio Spinola
* Saavedra
* Alvaro de Sande
* Flandes
* Fuenclara
* Caracena
* Mortora
* Garciez
* Alburquerque
* Bonifacio
* Meneses
* Seralvo
* Cordobas
* Casco de Granada
* Nuevo de Toledo
* Nuevo de Valladolid
* Azules Viejo
* Fijo del reino de Nápoles
* Zapena
* Villar
* Monroy
* Morados Viejos (Sevilla)
* Amarillos Viejos
* Azules Viejos (Toledo)
* Viejo Lesaca
* Castilla
* Guipúzcoa
* los Arcos
* Idiáquez
* Aragón
* Valencias y Conde de Garcies
* Verdes Viejos
* Diputación de Cataluña
* Ciudad de Barcelona
* Collorados Viejo
* Amarillo Nuevo (tercio provincial de Léon)
* Amarillos Viejos
* Costa de Granada
* Azules Nuevos (tercio provincial de Murcia)
* Los Blancos (tercio provincial de Segovia)
* Colorados Nuevos (tercio provincial de Gibraltar)
* Morados Nuevos (tercio provincial de Toledo)

Tercios de la Armada (2 o 3 en 1701)

* Viejo de la Armada Mar Oceano
* Viejo Armada
* Fijo de la Mar de Napoles

Tercios italianos ( 11 a 14 en 1701)

* Toraldo
* Cardenas
* Avalos-Aquino
* Torrecusa
* Guasco
* Lunato
* Paniguerola
* Torralto (napolitano)
* San Severo (napolitano)
* Torrecusa (napolitano)
* Cardenas (napolitano)
* Lunato (lombardo)
* Paniguerola (lombardo)
* Guasco (lombardo)
* tercio vecchio de Nápoles (napolitano)

Tercios irlandeses (1 en 1701 ? )

* Tyron
* Bostock

Tercios alemanes (6 a 9 en 1701) tercios des Grisons (suizos, 2 en 1701)

Tercios valones (8 en 1701)

* Beaumont

 
El armazón del tercio contaba con : piqueros, arcabuceros, artillería, y en ocasiones con  caballería (batalla de Ceriñola).

Piqueros.

Usaban una pica entre 3 y 5 m de longitud, y espada atada al cinto. Según el armamento se dividían en “picas secas” y “picas armadas” (coseletes o piqueros pesados). Los primeros llevaban media armadura y a veces capacete o morrión. Los segundos se protegían con celada o morrión, peto, espaldar y escarcelas(cubrían muslos colgando del peto).

La espada era su talismán en el combate cuerpo a cuerpo, en su manejo eran los mejores , de doble filo  no solía medir más de un metro para ser más ligera y transportable.

Mosqueteros.

Eran similares a los arcabuceros, usaban mosquete ; tenía mayor alcance y calibre, para disparar se apoyaban en una horquilla montada en el suelo. Su alcance les permitía salir de la formación cerrada y refugiarse en el escuadrón después de abrir fuego.

El duque de Alba, los introdujo en los tercios en 1567; antes sólo servían en la defensa de plazas amuralladas, en especial en los presidios de Berbería, en el norte de África.

Arcabuceros.

La indumentaria de los arcabuceros era mucho más liviana que la de los piqueros. Consistía habitualmente en un morrión, una gola de malla de acero y un coleto (vestidura hecha de piel, por lo común de ante, con mangas o sin ellas, que cubre el cuerpo, ciñéndolo hasta la cintura; en lo antiguo tenía unos faldones que no pasaban de las caderas) o chaleco de cuero.

A los arcabuceros se les consideraba, en efecto, soldados ligeros respecto de los piqueros, cuyas compañías constituían el núcleo básico del tercio. Durante el combate las compañías de arcabuceros se caracterizaban por su gran movilidad, desplegándose rápidamente para situarse en las alas de los cuadros formados por los piqueros y tratar de envolver al enemigo hostigando sus flancos.

El arcabuz se utilizó con sucesivas innovaciones desde el siglo XV al XVIII. El vocablo quizá derive del alemán hakenbüchss (haken: gancho o garfio. büchss, arma de fuego), aunque también podría ser una deformación del árabe al káduz (el tubo).

Este arma consistía en un cañón montado en un fuste de madera de un metro aproximadamente, aligerado hacia la boca y reforzado hacia la cámara de fuego. La longitud del ánima oscilaba entre 0,80 y 1,60 metros.

Al evolucionar el arcabuz hacia el mosquete, aumentando de tamaño y peso, fue preciso apoyarlo en una horquilla para poder hacer fuego. El equipo adicional de los arcabuceros consistía en una bandolera de la que pendían las sartas o cargas de pólvora en doce estuches de cobre o de madera (a los que se conocía como los doce apóstoles), un polvorín de reserva y una mochila en la que se guardaban las balas, la mecha y el mechero para prenderla.

Iban también armados con una espada semejante a la que solían usar los piqueros. Cada arcabucero recibía una cierta cantidad de plomo o estaño para fundir sus propias balas en un molde que se les entregaba junto con su arma.

Como cada pedido de armas incluía los moldes para fabricar la munición, el calibre de las balas fundidas tendría que coincidir con el del cañón. Sin embargo, esto no siempre ocurría en la práctica debido a imprecisiones en la manipulación de los moldes.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que muchos soldados empleaban armas que no eran normalizadas y que la dosificación de la pólvora se realizaba de forma subjetiva y más bien exagerada una vez que se habían utilizado los estuches predosificados de la bandolera.

Esto ocurría con frecuencia cuando las circunstancias obligaban a mantener una cadencia de fuego rápida y el tirador no tenía tiempo de volver a llenar los estuches para dosificar sus cargas y vertía la pólvora en el bacinete directamente con el polvorín de reserva. De todo ello resultaba una considerable desigualdad de tiro.

En los primeros arcabuces se utilizaba el sistema de encendido por mecha que fue sustituido más adelante por el de rueda. El sistema de encendido por mecha se basaba en el empleo de un dispositivo denominado serpentín que inicialmente era una simple palanca en forma de Z montada a un lado del fuste de madera: si se oprimía su parte inferior, la superior se movía hacia delante.

En el extremo del serpentín se fijaba un trozo de mecha de combustión lenta para provocar la ignición de la pólvora. Estas mechas se confeccionaban con cuerda de lino o de cáñamo empapada en una solución de salitre y puesta a secar.

Más adelante se perfeccionó el modelo de serpentín simple incorporándose un resorte de manera que al aflojar la presión sobre éste el serpentín se separaba inmediatamente de la recámara. En las armas equipadas con el sistema de rueda, ésta accionaba un percutor con forma de quijada provisto de una pieza de ágata que al golpear a otra de pedernal inflamaba el cebo con la chispa producida.

Los españoles no desprecian el uso de caballería pero la reorientan montando arcabuceros a caballo en compañías de Herreruelos. Son los precursores de los dragones del siglo XVIII, el nuevo siglo dorado de la caballería.

Ballesteros.

Las tropas armadas con ballestas, que tan eficaces habían resultado como fuerza de apoyo y cobertura durante la Edad Media, continuaron empleándose durante el Siglo XVI. El ballestero iba protegido con casco, armadura para media pierna y una cota de malla con un chaleco de cuero superpuesto este último reforzado con piezas metálicas. En la parte trasera es visible el cranequín, sistema para tensar la cuerda de la yerga.

Existía también el denominado “armatoste”, formado por un conjunto de poleas. Al tensar la cuerda, ésta quedaba enganchada en un resalte llamado nuez del que se soltaba bruscamente cuando se oprimía la llave.

Las ballestas se fabricaban a veces con piezas de hueso y de madera ensambladas. Cuando la verga era de madera, la ballesta se llamaba “de palo”. Estos materiales se fueron sustituyendo progresivamente por el acero a partir del siglo XVI.

Guardias imperiales.

Estaban integradas por los alabarderos de la Guardia Española, los archeros de Borgoña y los alabarderos de la Guardia Alemana. Los alabarderos de la Guardia Española iban vestidos con jubones y gregüescos acuchillados de colores amarillo y rojo, calzas rojas y zapatos negros.

Se tocaban con una parlota (gorra ancha y casi plana) negra adornada con plumas blancas, completando su vestimenta un capotillo amarillo forrado en rojo dispuesto de través sobre el hombro izquierdo. Los archeros de Borgoña procedían de la Guardia de arqueros de Borgoña, introducida en España por Felipe el Hermoso, y sus componentes prestaban servicio a pie en el interior de las estancias reales y a caballo en el exterior.

En el servicio a pie vestían jubones y gregüescos acuchillados de colores amarillo y rojo, calzas amarillas, parlota negra, capotillo de igual forma y colorido que los alabarderos de la Guardia Española y zapatos negros con grandes lazos rojos. Su arma principal era el archa, especie de lanza con hoja en forma de cuchillo de gran tamaño.

Los alabarderos de la Guardia Alemana vinieron de Alemania en 1519, rigiéndose siempre por fueros especiales. Acerca de su indumentaria existen varias versiones. Así, según Giménez llevaban parlota blanca y capotillo, mientras que el Conde de Clonard los representa sin capotillo y con el color de las medias (blanca una y amarilla la otra) alternando con el del Jubón y los gregüescos.

Los oficiales vestían de forma similar a la de la tropa aunque gustaban de utilizar prendas más suntuosas, de acuerdo con su grado o con su propia disponibilidad de fortuna. Los generales se distinguían por el empleo de una ancha banda de color carmesí que les cruzaba el pecho.

Entre los jefes y oficiales era frecuente el empleo de borgoñota, adornada con plumas rojas y blancas, media armadura o armadura completa. Durante el reinado de Carlos V tuvo considerable auge la armadura denominada “Maximiliana”, que se caracterizaba por poseer multitud de estrías o acanaladuras muy próximas entre sí que imitaban los pliegues de las prendas de la época y cubrían toda su superficie a excepción de las grebas o parte inferior de las defensas de las piernas.

Los zapatos metálicos, con bordes rectangulares, estaban inspirados también en el estilo civil del momento conocido como “pata de oso”.

Oficiales.

Las estrías, aparte de su función decorativa, se introdujeron para reforzar la armadura y tratar de desviar de las zonas vulnerables el impacto de los proyectiles o de las armas blancas. Carlos V vestía una armadura a la romana que se conserva en la Real Armería de Madrid.

Fue labrada por Bartolomeo Campi, platero de Pesaro, y está compuesta por siete piezas de acero pavonado con adornos de bronce dorado, de plata y de oro. Se inspira en las armaduras grecorromanas, puestas de moda durante el Renacimiento.

El casco es una borgoñota con yugulares a la romana, adornada con una diadema de hojas de encina en oro. La coraza se adapta a la musculatura del cuerpo, a la manera de las que utilizaban los emperadores romanos.

Además de la espada y la daga, de uso general entre los oficiales, los capitanes utilizaban pica y rodela o arcabuz al entrar en combate. Su distintivo de grado era una jineta sin punta acerada y guarnecida con “flecos galanes” que portaban durante las marchas o en las estancias en los campamentos.

Los sargentos mayores llevaban coleto de ante, musequíes o mangas de malla y morrión (prenda militar, a manera de sombrero de copa sin alas y con visera), e iban armados con espada y corcesca (arma semejante a la alabarda, rematada en una sola punta como las lanzas); la corcesca constituía también, junto con su bastón de mando, un distintivo de grado.

Los alféreces y los sargentos de compañía llevaban una alabarda como distintivo de grado, y en los combates solían utilizar, además de la espada, un gran dardo con punta de hierro fabricado con madera muy resistente (generalmente fresno).

Con frecuencia los generales tenían a su servicio a un heraldo para que actuara como enlace entre las diversas unidades a su mando y transmitiera mensajes al enemigo. Los heraldos del Emperador vestían una dalmática de seda en la que iban bordados los emblemas imperiales, y portaban un bastón de mando blanco como signo de su misión de paz.

No iban armados sino con una pequeña daga y no usaban ningún tipo de casco ni de armadura. Como prenda de cabeza empleaban una parlota de paño amarillo adornada con un plumero rojo. Sus jubones y gregüescos solían ser amarillos acuchillados en rojo, las calzas rojas y los zapatos negros.

Los tambores, o “cajas de guerra” como entonces se llamaban, eran muy altos y voluminosos. La caja solía estar pintada en azul con dos bandas rojas en los extremos superior e inferior, aunque algunos autores opinan que, con frecuencia estas bandas eran del color de la librea de los maestres de campo, coroneles o capitanes. También es probable que en algunos casos se pintaran en la caja las armas imperiales.

Banderas y estandartes.

En las banderas de las compañías figuraba generalmente la cruz de San Andrés o de Borgoña, unas veces con nudos, lisa otras, con el aspa dispuesta de extremo a extremo de la tela. Esta bandera representada, blanca con la cruz de Borgoña en rojo, ondeó quizá por primera vez en la batalla de Pavía, y es la más característica de las utilizadas por las tropas de Infantería española durante los siglos XVI y XVII.
 
Si bien en las banderas de compañía la cruz de San Andrés figuraba sobre fondos de muy diversa forma y colorido (en los que a veces se incluían jeroglíficos o motivos heráldicos del oficial que estaba al mando), el color blanco es el que auténticamente representaba al poder real.
 
La figura de la derecha representa el estandarte de Carlos V Emperador, reproducción del que contiene el inventario Iluminado que se conserva en la Real Armería de Madrid.

En el mismo se distingue, en el extremo superior izquierdo, la figura de Dios Padre sobre Santiago Matamoros: en el centro se encuentran las columnas de Hércules rodeando al escudo imperial, y el extremo derecho lo ocupa San Andrés con la cruz de Borgoña y la inscripción “Plus Oultre” (en otros estandartes imperiales la inscripción figuraba en alemán: “Noch Weiter”),

 Los españoles conservaron la hegemonía militar durante el siglo XVI y gran parte del XVII, aunque sus enemigos usaban las mismas técnicas para hacerles frente. Los ejércitos incrementaron efectivos, sufriendo enormes bajas. Los generales de la época en lugar de grandes batallas, concentran esfuerzos en la toma de ciudades importantes  forzando tratados para el final de la guerra, aunque fuese temporal.

Grandes formaciones cuadradas o rectangulares,  disciplinadas en movimientos de alineación y maniobra.Las tropas viajaban siempre en columna,y combatían en bloques geométricos.
Los tercios formados con soldados profesionales y voluntarios, estaban en filas de forma permanente,

eran cuerpos móviles y poderosos para las guerras españolas de la época. La estructura original, de los Tercios de Italia; se  dividía cada tercio en 10 capitanías o compañías, 8 de piqueros y 2 de arcabuceros, de 300 hombres cada una.

Cada compañía, tenía capitán, y  otros oficiales: un alférez, un sargento y 10 cabos (cada uno de los cuales mandaba a 30 hombres de la compañía). También había  auxiliares (oficial de intendencia o furriel, capellan, músicos, paje del capitán, etc).

Luego, los Tercios de Flandes disponían  de 12 compañías, 10 de piqueros y 2 de arcabuceros, cada una  formada por 250 hombres, Cada grupo de 4 compañías se llamaba coronelía. Los mandos del tercio eran; un coronel, un Maestre de Campo (jefe supremo del tercio nombrado por autoridad real) y un Sargento Mayor o segundo, al mando del Maestre de Campo.

Se presentaban en batalla con los piqueros en el centro de la formación, escoltados por arcabuceros, con algunos libres (mangas), para hostigar y molestar al enemigo. El personal era voluntario y entrenado en el propio tercio, estas unidades son el germen del ejército profesional moderno.

Reclutados en los dominios de los Habsburgo,abundaban soldados de fortuna y mercenarios: alemanes,italianos,valones,suizos,borgoñones,flamencos,ingleses,irlandeses,españoles.

Los españoles tenían una proporción inferior al 50% e incluso menos;hasta un 10-15% en la guerra de Flandes,aunque eran el núcleo selecto, duro, más profesional y mejor pagado. Inicialmente sólo los españoles originarios de la Península Ibérica formaban los tercios estaba prohibido que formaran soldados de otras nacionalidades.

A partir del año 1580 se formaron los primeros tercios de italianos cuya calidad rivalizaba con la española. A principios del siglo XVII se crearon los tercios de valones, considerados de peor calidad. Los lansquenetes alemanes en servicio del rey hispano, no llegaron nunca a ser encuadrados en tercios y combatían formando compañías.
El ejército del duque de Alba en Flandes, eran 5000 españoles, 6000 alemanes y 4000 italianos.

Situación de los Tercios en Julio de 1567 en Flandes:

– Tercio de Nápoles: Mandado por Rodrigo de Toledo, 19 compañías con un total de 3194 soldados.
– Tercio de Lombardía: Mandado por Fernandez de Toledo y posteriormente por Sancho de   Lodoño  ,  10   compañías con 3194 soldados.
– Tercio de Sicilia: Mandado por Lope de Acuña y después Juan Solís, 10 compañías 1756 soldados.
– Tercio de Flandes: Mandado por Gonzalo Bracamonte, 19 compañias con 4750 soldados.
– Tercio de la Liga: Mandado por Francisco Valdés, 19 compañías con 4750 soldados.
– Tercio de Mar: Antiguo Tercio Figueroa.
– Tren de Artilleria: Dispuesto por el Duque de Alba y formado por 36 baterias.

La composición de las baterias era de 6 cañones de 40 a 50 libras, 2 culebrinas de 12 de a 16, 4 semiculebrinas de 6 a 8 y 12 falconetes de 2 a 5 libras. El total de soldados del Tren de artilleria ascendía a 3600. Todas estas tropas se hacían acompañar de médicos, capellanes, cirujanos, carros, mulas…

Según la memoria que el Duque de Alba dejaría a su sucesor en el gobierno de los Paises Bajos, D. Luis de Requesens, el despliegue de las fuerzas españolas era el que sigue:

– Holanda: En La Haya 5 banderas o cías., en Wardlingen 2, en Maslandt 2, en Capel Viterhoor 3, en Zetfel 2, en Putlop 1, en Hermelen 1, Fluten 1, Luistcot 1, en el castillo de Eghmont 9, en Masland Cluse 3, Aldickt 2, Lier 1, Walteringhe 4, Catuick 4, Walkenbourghe 2, Werscohen 4, Soter Vaut 4, Leyden dorp 1, y en Bodgrave 1. Total en Holanda 59 banderas o compañías de 250 a 150 hombres.

-Brabante: Bergepzon 4 banderas, Tolaa 3, Estamberghe 2, Besberghe 2, Baol 1, Hestorhart 1 y en el castillo de Amberes 1. Total 13 banderas de 250 a 150 hombres.

– Zelanda: En Lagous 2 banderas, Viana 1, en el castillo de Valenciennes 1, y en Malinas 1. Total 7 banderas.

Tambien había alemanes acantonados en las comarcas de Overissel, Henao, Luxemburgo, Haarlem, Nimega, La Haya, Tionville, Eghmont, Maestricht, Amberes, Breda, Bruselas, Leydeny Utrecht entre otros lugares.

Se contaban también con 104 compañías o banderas Valonas de las cuales muchas estaban integradas por españoles, sobre todo catalanes. De las 104, 10 estaban mandadas por Gaspar Robles, 15 por Mondragón, 6 por Alonso Gomez Gallo y 7 por Francisco Verdugo.

En la Guerra de Flandes, los efectivos españoles al servicio de españa son:

– Infanteria 57500
– Caballería 4780
– Artilleria 3600
– Gastadores 4121
– Transporte 3000
– Tercios de Mar 9000

Total hombres: 82001 (- los del transporte 79000)
Para alistar soldados, el rey concedía un permiso especial firmado de propia mano (“conducta”) a los capitanes designados. Tenían un distrito de reclutamiento y debían tener el número de hombres suficiente para componer una compañía.

El capitán, entonces, desplegaba bandera en el lugar convenido y alistaba a los voluntarios, que acudían por la fama de los tercios , para  hacer carrera y fortuna. Estos voluntarios eran; campesinos, nobles hidalgos arruinados o segundones; no se admitían menores de 20 años, ancianos, frailes o clérigos, ni a enfermos contagiosos.

Los reclutas pasaban revista donde el veedor comprobaba sus cualidades, y expulsaba a los que no servían para el combate; no estaban obligado a jurar fidelidad y lealtad al rey. El alistamiento era  indefinido, hasta que el rey concedía la licencia y establecía una especie de contrato tácito entre la Corona y el soldado.

Los capitanes generales también licenciaban tropas. Los reclutas recibían un sueldo para equiparse; los equipados recibían un anticipo (socorro) de su primer mes de sueldo. El soldado debía estar sano, fuerte y  con buena dentadura para alimentarse del duro bizcocho que daban.

Las mayores zonas de reclutamiento españolas fueron Castilla, Andalucía, Levante, Navarra y Aragón. Honor y servicio eran valores muy apreciados en aquella sociedad. Basado en el carácter hidalgo y cortés,sencillo pero valiente y arrojado de todo buen soldado, no hubo escasez de voluntarios mientras huvo plata, hasta principios del siglo XVII.

No había centros de instrucción, adiestraban  los sargentos y cabos de escuadra, los novatos y los escuderos se formaban sobre la marcha. Repartian a los novatos entre todas las compañías para que aprendieran de los veteranos y no pusieran en peligro la tropa.

En las compañías se formaran grupos, cinco o seis soldados compartían los pormenores de la campaña por amistad, esto daba unión y moral en combate, se prohlbió vivir en soledad. Aptitud, méritos,antigüedad y rango social daban el ascenso, se tardaba mínimo  5 años de soldado a cabo, 1 de cabo a sargento, 2 de sargento a alférez y 3 de alférez a capitán.
 
El capitán era el mando supremo, rendia cuentas al sargento mayor, éste al  maestre de campo (designado por el rey,con total competencia militar, administrativa y legislativa). Los tercios mantenían su enorme moral de combate apoyada en la religión. Alejandro Farnesio,hacía arrodillar día a día a sus soldados antes de combatir y  el Avemaría o una prédica a Santiago, patrón de España.

Cada mañana saludaban a la Virgen María con tres toques de corneta,se oficiaban misas de difuntos y funerales.Contaban con capellán mayor,un predicador y cada compañía capellán.

La mala fama de los tercios españoles aumentó por el odio holandés y protestante a un invasor que amenazaba: políticamente (acusando a España de imperialismo) y religiosamente (luchando contra el catolicismo que los Austrias querían imponer a toda costa en los territorios donde caló profundamente la Reforma Protestante).

Los peores desmanes de los tercios eran los atrasos en el envío de la paga. Los sueldos eran bajos, con ese salario el soldado pagaba la ropa, manutención,armas y alojamiento.  Excepcionalmente algunos nobles se ofrecieron a costear los gastos de una guerra concreta para ganar méritos y prestigio ante el rey de España.

Si la paga tardaba más de 30 meses (como ocurrió en algunos momentos), los tercios se amotinaban y saqueaban sin perder fidelidad a España y al rey. El botín estaba prohibido si una ciudad pactaba su rendición antes de instalar la artillería, si esto no se producía la plaza quedaba entonces a merced del vencedor.

Uno de los episodios más negros de los tercios se produjo en el saqueo de Amberes en 1576, que duró más de tres días y llegó hasta extremos inhumanos de barbarie y devastación. El 4 de noviembre de 1576,las calles sembradas de cadáveres con dedos y orejas cortados para llevarse sus joyas personales.Familias enteras fueron torturadas en busca de dinero.

Cataluña y Portugal, se rebelaron contra la Corona de los Austrias por desacuerdos en política económica interna y, mantener los tercios en campaña. Los tercios en la frontera catalana con Francia y la “unión de Armas” de Felipe IV,el Conde Duque de Olivares,que reunía dinero y efectivos de todos los reinos hispanicos.

Cataluña y  Portugal, se rebelaron porque perjudicaban su económica y violaban sus privilegiados fueros de origen medieval. El amotinamiento de los soldados se sumó a la rebelión popular en respuesta de sus atrocidades. Pueblos enteros fueron saqueados e incendiados en el Principado catalán en 1640. Se inició la llamada Guerra de los Segadores y la temporal escisión de Cataluña del Imperio gracias a las  políticas del cardenal Richelieu, valido de Luis XIII.

Tras varias negociaciones y la pérdida de Portugal, independizado con los Braganza como dinastía nacional,se encauzó la situación condiciones fijadas por la Generalidad catalana y dejar que Francia consolidase sus anexiones al norte de los Pirineos, donde ocupó varias comarcas catalanas.

La Batalla de Rocroi, el 19 de mayo de 1643, marcó un antes y un después en la legendaria historia de los tercios españoles. Fue una auténtica derrota moral, en mitad de la Guerra de los Treinta Años, que sumió en el desconcierto y el desánimo a los soldados hasta el punto de impactar en todo el continente deshaciendo el mito de que los tercios españoles eran invencibles.

Los tercios, que sitiaban la ciudad francesa de Rocroi, partieron con varias desventajas al enfrentarse con las tropas que aparecieron para auxiliar la plaza sitiada. Lucharon, para empezar, en inferioridad numérica, y otro de los errores que sufrieron fue su imprevisión o su exceso de confianza ante un enemigo que subestimaron cuando un simple espía habría podido detectar la llegada de las fuerzas galas.

La hegemonía francesa en Europa estaba decidida a partir de aquel episodio, aunque la derrota no fue tan abrumadora como la propaganda francesa ha hecho creer siempre, dado que los tercios recuperaron otra vez Rocroi y siguieron igualmente combatiendo en Flandes durante la segunda mitad del siglo XVII.

Para enviar sus refuerzos a la zona, España tuvo que poner en funcionamiento el llamado Camino Español, un itinerario vital que discurría por ruta terrestre (la marítima estaba cortada por ingleses, franceses y holandeses) desde el Milanesado a través del Franco Condado, Alsacia, Alemania, Suiza y Lorena hasta llegar a Flandes.

El duque de Alba (1507-1582) fue el primero que utilizó este recorrido en 1566, y fue tan exitoso que logró mantenerse hasta 1622. Fue en ese año cuando Francia logró estrangular el Camino llegando a un pacto de intereses con el duque de Saboya, que se alió con los galos para evitar el paso de tropas hispánicas por su territorio.

Este hecho obligó a los españoles a buscar una nueva alternativa, y la encontraron en un itinerario que discurría algo más al este partiendo también de Milán y cruzando los valles suizos de Engandina y Valtelina hasta Landeck, en el Tirol, y de ahí, bordeando el sur de Alemania, cruzaba el Rin por Breisach (Alsacia) y alcanzaba los Países Bajos por Lorena.

Este segundo Camino Español aguantó hasta que los franceses invadieron la Valtelina y Alsacia y ocuparon también Lorena. Se intentó entonces arribar a la costa de Flandes por vía marítima desde los puertos gallegos y cántabros, pero la derrota naval en la batalla de las Dunas sentenció definitivamente el eje vital que permitía al Imperio avituallar sus efectivos en Flandes.

La última victoria de los tercios sería en la batalla de Valenciennes (1656), frente a los franceses. Otros historiadores dan por más grave la derrota terrestre y naval que sufrieron los españoles en la batalla de las Dunas de Dunkerque (1658), donde el mariscal francés Turenne tuvo el apoyo de la flota inglesa del dictador Cromwell en la costa flamenca.

El declive militar del Imperio Español era ya visible a consecuencia de la falta de replanteamiento de estructura y de instrucción de los tercios, que habían quedado inevitablemente obsoletos ante unas rápidas renovaciones de armamento que ya seguían muy por delante tanto Francia como Holanda o Inglaterra.

España había sufrido una sangría imparable de dinero, hombres y todo tipo de recursos con tal de aniquilar a los protestantes y mantener sus dominios de Flandes e Italia frente al expansionismo holandés y francés. Las bajas de los combates, las enfermedades, las deserciones, causaron que el organigrama de los tercios se viniera totalmente abajo. Era imposible sufragar una renovación de técnicas y armamento porque el déficit, que tragaba todo el oro y casi toda la plata que cada vez costaba más extraer de las colonias americanas españolas (se iba agotando), resultaba simplemente demoledor.

El tercio era una tropa muy cara, y dado que la economía de los reinos hispánicos estaba demasiado escentralizada y no tenía intereses fáciles de conciliar, los Austrias menores (Felipe III, Felipe IV, Carlos II) cada vez lo tuvieron peor para lograr un pacto económico con las Cortes de cada Estado del que eran reyes.

Los banqueros del rey solían adelantar el dinero en forma de préstamo, pero cuando el dinero del Estado se acababa… los banqueros cerraban su bolsa y las consecuencias eran irremediables. La guerra en Flandes, por ejemplo, duró de 1568 a 1609 y de 1621 a 1648 (Paz de Westfalia), con tan sólo un frío interludio con la Tregua de los Doce Años que logró Felipe III.

Durante más de 80 años ese conflicto devoró el Tesoro Real para nada: las Provincias Unidas se independizaron del Imperio y fueron compensadas con dos provincias más (al norte del río Escalda, lo que arruinó la salida fluvial de Amberes) aparte de las colonias que ya había ocupado en las Indias Orientales.

Tras 1648 fue Francia la que invadió paulatinamente territorios al sur, acabando por forzar en 1659 la Paz de los Pirineos, que supuso ya la pérdida de una parte considerable de territorios al sur y al este de Bélgica. Y España tenía frentes abiertos con casi todas las potencias: franceses, ingleses, holandeses, protestantes alemanes y suecos.

Los banqueros genoveses y los mercenarios extranjeros que apoyaban a los ejércitos hispánicos cada vez exigían prestaciones más elevadas, viéndose la Corona ahogada ya de por sí en el despilfarro de la Corte, la falta de visión política de los monarcas y sus cada vez más incompetentes validos y en una serie de interminables guerras que asolaron Europa hasta hundir del todo la política de un imperio multinacional y católico como era el de los Austrias.

Bajo el reinado de Carlos II el Hechizado continuaron los ataques franceses para acabar con lo poco que quedaba del Flandes hispánico. Mediante la Paz de Aquisgrán (1668), España volvía a perder plazas en la región. Cinco años más tarde, Luis XIV propuso intercambiar Flandes por el Rosellón y la mitad de la Cerdaña, comarcas perdidas al norte de los Pirineos en 1659, pero Carlos II se negó en redondo, lo que significó nuevamente el estallido de la guerra.

La Paz de Nimega volvió a mermar los dominios hispánicos, que acabaron desapareciendo a principios de siglo XVIIII con la Paz de Utrech que ponía fin a la Guerra de Sucesión entre Felipe V y el archiduque Carlos de Austria por el trono español.

El Sacro Imperio fue el nuevo dueño de Flandes en lo sucesivo, de modo que Austria tomó el relevo de España en una lucha que había durado casi 150 años de estériles esfuerzos. Aunque Felipe V disolvió el tercio en su reforma de 1704, este nombre se conserva aún hoy día en unidades tipo regimiento de la legión y de la infantería de marina españolas, heredera ésta ultima de los viejos tercios de mar.

Con la llegada de los Borbones se impuso el modelo francés de ejército que se desarrolló durante el siglo XVIII. Oxidados y acabados, los tercios fueron suprimidos con la llegada de los Borbones al trono español. Felipe V los sustituyó por regimientos al mando de coroneles, según los modernos modelos francés, prusiano y austriaco, aunque la vieja cruz de San Andrés ondea aún como insignia de la mayoría de las unidades de infanteria española.

 Anécdotas de los tercios.

Milagro de Empel. En la actualidad, la patrona de la Infantería Española es la Inmaculada Concepción. Este patronazgo tiene su origen en el llamado Milagro de Empel durante las guerras en Flandes. El 7 de diciembre de 1585, el Tercio del Maestre de Campo Francisco de Bobadilla combatía en la isla de Bommel, situada entre los ríos Mosa y Waal, bloqueado por completo por la escuadra del Almirante Holak. El bloqueo se estrechaba cada día más y se agotaron los víveres y las ropas secas.

El jefe enemigo propuso entonces una rendición honrosa pero la respuesta española fue clara: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos». Ante tal respuesta, Holak recurrió a un método harto utilizado en ese conflicto: abrir los diques de los ríos para inundar el campamento enemigo. Pronto no quedó más tierra firme que el montecillo de Empel, donde se refugiaron los soldados del Tercio.

En ese momento crítico, un soldado del Tercio que estaba cavando una trinchera tropezó con un objeto de madera allí enterrado. Era una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción. Anunciado el hallazgo, colocaron la imagen en un improvisado altar y el Maestre Bobadilla, considerando el hecho como señal de la protección divina, instó a sus soldados a luchar encomendándose a la Virgen Inmaculada:

«Este tesoro tan rico que descubrieron debajo de la tierra fue un divino nuncio del bien, que por intercesión de la Virgen Maria, esperaban en su bendito día». Un viento completamente inusual e intensamente frío se desató aquella noche helando las aguas del río Mosa.

 Los españoles, marchando sobre el hielo, atacaron por sorpresa a la escuadra enemiga al amanecer del día 8 de diciembre y obtuvieron una victoria tan completa que el almirante Holak llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro». Aquel mismo día, entre vítores y aclamaciones, la Inmaculada Concepción es proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia, la flor y nata del ejército español.

Sin embargo, este patronazgo se consolidaría cuarenta años después de que en la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854, se proclamase como dogma de fe católica la Concepción Inmaculada de la Virgen Santísima.

El maestre de campo Julián Romero le escribe al rey “Ha que sirvo a Vuestra Majestad cuarenta años la Navidad que viene, sin apartarme en todo este tiempo de la guerra y los cargos que me han encomendado y en ello he perdido tres hermanos, un yerno y un brazo y una pierna y un ojo y un oído … y ahora últimamente un hijo en el que yo tenía puestos mis ojos … y por otra parte ha de nueve años que me casé pensando en poder descansar y después acá no he estado un año entero en mi casa”.

Pierre Brantome, gentil hombre admirador del heroísmo, viendo pasar a los tercios viejos, mandados por el duque de Alba, camino de los Paises Bajos escribió: “esa gentil tropa de bravos y valientes soldados. . . todos viejos y aguerridos, tan bien vestidos y armados que se les podria tomar antes por capitanes que soldados. . . Y hubierais dicho que eran principes, tan altivos eran y con tanta arrogancia y gracejo desfilaban”.

El ingles Georges Gescoigne, al describir el saqueo de Amberes dice: “Los valones y los alemanes eran tan indisplinados como admirables en su disciplina eran los españoles”.

Blaise de Vigenere apuntaba: “En cuanto a los españoles no se puede negar que son los mejores soldados del mundo. . .”. Justo homenaje que sus enemigos tributaban a los tercios. Terror de sus enemigos y orgullo de sus compatriotas.

  Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que el adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.
 

Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.
 
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.
 
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
 
 Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.

Pedro Calderón de la Barca, soldado de Infantería Española
Bibliografía:

-Tratado de artillería y fortificación– Lechuga (ingeniero de la época)
-Historia de la Infantería española. En torno al siglo de oro. Diversos autores.
-Tercios de España. La infantería legendaria. Fernando Martínez Laínez y José María Sánchez de Toca.
-Los Tercios. Rene Quatrefages.
-Pavía 1525. The climax of the italian wars. Angus Konstam.
-Diversos números de la revista Researching and Dragona.
-Libros sobre los Tercios  [editar]Los tercios, René Quatrefages, 1983, ISBN 84-500-8427-X
-La revolución militar moderna: el crisol español, René Quatrefages, 1996, ISBN 84-7823-473-X
-El ejército de Flandes y el camino español, 1567–1659, Geoffrey Parker, Alianza (Madrid, 2003).
-De Pavía a Rocroi. Los Tercios de infantería española en los siglos XVI y XVII, Julio Albi de la -Cuesta, 1999,   ISBN 84-930790-0-6
-Tercios de Flandes, Juan Giménez Martín, 1999, ISBN 84-930446-0-1
-Los Tercios en las Campañas del Mediterráneo, s. XVI (Italia), Eduardo de Mesa, Almena (Guerreros y Batallas, nº  4), 2001.
-El mundo hispánico, Elliot, J.H., Crítica (Barcelona, 1995).
-Los Tercios en las campañas del Mediterráneo, s. XVI (Norte de África), Eduardo de Mesa, Almena -(Guerreros y Batallas, nº 6), 2002.
-Nördlingen 1634. Victoria decisiva de los Tercios, Eduardo de Mesa, Almena (Guerreros y Batallas, nº  9), 2003.
-La batalla de San Quintín, 1557, Eduardo de Mesa, Almena (Guerreros y Batallas, nº 15), 2004.
-San Quintín, Juan Carlos Losada, Aguilar, (Madrid, 2005).
-Flandes y la monarquía hispánica, 1500–1713, Miguel Ángel Echevarría, Sílex, (Madrid, 2000).
-Guerra y Sociedad en la Monarquía Hispánica. Política, estrategia y cultura en la Europa Moderna  (1500–1700), Enrique García Hernán–Davide Maffi, editores. Laberinto, Madrid, 2006. 2 vols.
-La pacificación de Flandes. Spínola y las campañas de Frisia (1604-1609), Eduardo De Mesa,  Ministerio de Defensa, Madrid, 2009.
-Literatura, El sol de Breda, Arturo Pérez-Reverte, Alfaguara (Madrid, 2002).
– Corsarios de Levante, Arturo Pérez-Reverte, Alfaguara
-El cautivo, Jesús Sánchez Adalid, Ediciones B (Barcelona, 2004).
-Jaque a la reina, José Calvo Poyato, Grijalbo (Barcelona, 2003).
-Tercios de Flandes, Juan F. Giménez Martín, Falcata Ibérica (Madrid, 1999, 2001, 2004).
-El castellano de Flandes, Enrique Martínez Ruiz, Martínez Roca (2007).
-Hoy no se pondrá el sol, Rafael Rico Cabeza, Akrón (2009).

En la guerra: Determinación y estrategia
En la Victoria: Unión y Humildad
En la derrota: resistencia.
En la Paz: Cautela

Nota:

Esta es nuestra historia Zp y Mariano seguro que alguno de vuestros antepasados estuvo en esos momentos; que verguenza y desprecio sentirán por vosotros. Lo más seguro es que acabarían tirando de toledana para hacer limpieza general jaja.

           F.D.O.

                catt69.

Ver fotos de XXV. El universo de los Tercios españoles.

Tiempos eran de guerra en los reinos de la Corona de Castilla tras la muerte del monarca Enrique IV, en 1474, sin designar heredero.

                                                                                              

Las Cortes habían jurado como Reyes a la Princesa Isabel, hermana del difunto Rey, y a su esposo, el Príncipe Fernando, heredero del trono de Aragón, pero los negros nubarrones de la discordia  amenazaban con descargar sobre el reino.

Algunos poderosos señores de la nobleza y varias ciudades con voto en Cortes habían alzado pendones por la infanta Dª Juana, hija del difunto Rey, bastarda para muchos, legítima para otros. En auxilio de los levantiscos acudió raudo D. Alfonso V, Rey de Portugal, deseoso de acrecentar su reino a costa de la atribulada Castilla.

Cuando las noticias de la sublevación alcanzaron a la Corte, docenas de mensajeros se desperdigaron por los reinos de la Monarquía llamando a los vasallos leales a las armas en defensa de los Católicos Reyes.

Cientos de caballeros y miles de peones acudían prestos a la llamada real y se concentraban cerca de Benavente, donde los reyes habían levantado sus Reales.

Uno de esos mensajeros llegó a  Arintero, pequeño pueblo con cien almas, situado al norte de la Vecilla en la Montaña Leonesa; que había alzado pendones por los Reyes Católicos.

Traía el mandato real, de que cada casa aportara un guerrero para luchar contra el ejército usurpador de Alfonso V, rey de Portugal, y Juana “ La Beltraneja”.

                                                                                                                   Juana La Beltraneja.                                                                                  

En seguida, los testigos del comunicado se dirigen a sus hogares a contar la noticia. A la casa del noble Conde Don García de Arintero, hombre de gran honor y lealtad al trono, llega una de sus siete hijas (fruto de su matrimonio con Doña Leonor), a la que interroga con premura. Y la hija le comunicó la noticia.

Él, que había peleado cien combates en las lejanas fronteras del Reino de Granada, era ya mayor y no podía acudir a la batalla con sus reyes, ni tenía un hijo varón al que mandar, lo cual le originaba un hondo pesar y le hacía lamentarse a todas horas. Por primera vez en siglos, ningún Señor de Arintero acudiría al llamamiento de la Corte.

Hasta que un día, Juana, la hija mediana, se levantó harta de tanta lamentación y dijo: “ Padre, no culpe usted a mi madre pues si alguien tuviera la culpa serían los dos. Pero no sufra más; déme armas y caballo que yo me haré pasar por un muchacho y lucharé por el honor de la familia como el más bravo guerrero. Y al final su padre accedió.

Fueron dos meses de duro trabajo. Dª Juana, la Dama de Arintero, aprendió a dominar el fiero corcel de guerra, a manejar la espada con destreza y a emplear la lanza como el más cumplido caballero.

Se habituó al peso de la armadura y a las fatigas del oficio de la guerra. Tras el duro aprendizaje, del débil cuerpo de la Dama surgió el noble y hábil Caballero Oliveros (su nombre de guerra), sus brazos se tornaron fibrosos y su tez se endureció.
Una mañana, al alba, el Caballero Oliveros dejó su solar de Arintero y se encaminó a unirse a las huestes reales. Bajo la armadura y cubierta con el yelmo, tenía la estampa del perfecto caballero y nadie sospechó cuando se presentó, en el campamento de Benavente, al escribano para formalizar su inclusión en las tropas reales.

Siguieron meses de marchas, contramarchas, combates y correrías en los que el Caballero Oliveros estaba siempre en primera línea, asestando poderosos golpes con su espada y alanceando a los enemigos sin retroceder nunca ante el peligro,  ganando, con ello, fama de caballero valiente y esforzado.

En febrero de 1475, las mesnadas reales llegaron a la vista de la rebelde Zamora. Pronto se inició el cerco de la ciudad. En los días siguientes comenzó el asalto de las murallas. Avanzando entre una lluvia de venablos y saetas, los sitiadores colocaron las escalas y se dispusieron a tomar la ciudad.

 La sangre corría en las almenas mientras el violento chocar de las armas acallaba las voces de los moribundos y heridos. La lucha proseguía tenazmente entre ambos bandos sin que hubiera atisbos de victoria.

Ya a punto de concluir la terrible jornada sin que los soldados reales hubieran expugnado la ciudad, varios caballeros, entre los que se encontraba el infatigable Caballero Oliveros, se apoderaron de una de las puertas principales de la muralla permitiendo el paso de las mesnadas leales.

Pronto el rumor de la lucha se apagó. ¡Por fin la ciudad se había rendido!. A cambio de su lealtad a los Reyes legítimos, D. Fernando y Dª Isabel concedían el perdón y confirmaban los fueros y privilegios.

                                                                                             Retrato Reyes Católicos.

Vencida la resistencia de Zamora, las huestes reales se encaminaron hacia Toro donde el Rey de Portugal había reunido un poderoso ejército.

                                                                                                  Alfonso V de Portugal.

El 1 de Marzo de 1475, en las campas de Pelea Gonzalo chocaron ambos ejércitos. A la segunda carga, la caballería castellana desbarató las líneas portuguesas y pronto la lucha degeneró en una terrible carnicería.

Las tropas reales perseguían con saña a los restos del ejército enemigo que se dirigía en franca huida hacia la raya de Portugal. El Caballero Oliveros, siempre en primera línea, había dado cumplida cuenta de dos caballeros enemigos y, en el fragor de la liza, dirigió su lanza contra un tercer caballero.

Ambos corceles galopaban rápidamente hacia el adversario. El choque fue terrible; las lanzas se quebraron y el caballero enemigo yacía ahora desmontado y malherido en el suelo, pero, en mala hora, la violencia del golpe había roto el jubón del Caballero Oliveros y un blanco seno de mujer se asomaba a la vista de todos.

“Hay mujer en la guerra” clamaron varias gargantas.

El rumor se extendió rápidamente y llegó a oídos del Almirante de Castilla, uno de los jefes de las tropas reales. El Almirante  después de la victoria se encaminó a la tienda Real para comentar tan sorprendente noticia al Rey. D. Fernando.
Tras el combate, el Rey, la mandó llamar a su tienda.  Juana le explicó el porqué de su presencia allí;  impresionado por su historia y  admirado del valor desplegado por la Dama de Arintero durante la campaña, no sólo perdonó la impostura, sino que concedió a Arintero y sus vecinos grandes y cumplidos privilegios.

Cundo le dijo que le concedería lo que pidiera; Juana le pidió libertad , pero el rey le dijo que ese derecho ya lo tenía.
 
Entonces Juana dijo: “En ese caso, señor, hay algo que me gustaría pediros. Mi tierra os sirve tan generosamente que se está quedando sin varones y tiene que enviar a sus mujeres a la guerra, no consintáis que se despueble y libradla de los azotes de la guerra. No os pido que la libréis de los justos tributos de dinero; libradla de los tributos de sangre; haced que todos sus naturales sean hijosdalgo, y ello engrandecerá el reino” . y el rey se lo concedió.

– Arintero sería ahora solar conocido de hijosdalgos notorios.
– En las tierras de Arintero y en veinte leguas a la redonda no podría exigirse contribución de   sangre o dinero; sus   vecinos quedaban exentos del pago de tributos reales y del servicio militar.
– Los miembros del linaje y solar tendrían el privilegio de presenteros de beneficios.
– Que fueran Presenteros en la parroquia de Santiago Apóstol.
– Que los Presenteros tuvieran derecho a ser obsequiados con yantar por el rector de la parroquia.
– Que el Presentero más viejo llevase la ofrenda de la caridad todo el año.
– Que su categoría de Hijosdalgos la tuvieran aunque cambiaran de residencia, y referido a todos los  vecinos de Arintero.
– Se concedía licencia real para celebrar todos los años fiesta y feria en el aniversario de la   victoria ante las tropas portuguesas.

Con los privilegios en mano firmados por el rey, la Dama de Arintero se dirigió a su casa.

Pero en esos momentos la reina Isabel le dijo al rey que tenían que actuar con prudencia en esos tiempos con respecto al los privilegios que le había concedido a la Dama de Arintero.. ¿Cómo la reina iba a consentir la concesión de privilegios, en unos momentos en que estaban desmochando castillos y bajando los humos a la levantisca nobleza? ; por ese motivo envia emisarios tras ella.

Aún armada con su cota de malla, su yelmo y su lanza, dirigíase la Dama de Arintero, tras serle concedida la licencia real, a su solar de Arintero llevando entre sus ropas las cartas reales de privilegios.

Tras tres días de cansado viaje a través de las tierras de Zamora y León, llegó la valiente Dª Juana al pueblo de La Cándana, (a 20 km de Arintero),en el valle del Curueño, cerca ya de su destino, donde se dispone a pasar la última noche del viaje en casa de unos parientes.

Escudo de la Dama de Arintero en una casa solariega de La Cándana.

Fatigada por el viaje y las largas jornadas a caballo, detúvose a descansar un rato mientras  contemplaba una partida de bolos leoneses.

Se dirige a casa de sus tíos donde va a pasar la noche y les enseña los derechos concedidos por el rey, todos se alegran.

Pero en ese momento le comunican que hay unos soldados que la buscan y que parece que traen malas intenciones.

Juana da el papel con los derechos firmados por el rey a su primo para que se los entrege a su padre que el sabrá donde guardarlos, ya que ella sabía que los soldados venían a por eso, y se dispuso a luchar contra los rufianes.

 
Una partida de seis soldados se presentaron  en el pueblo para pedirle los documentos. “De buen grado o por la fuerza, dadnos los documentos reales”, clamó el jefe de la partida mientras los otros cinco soldados rodearon a la Dama.

“Por la fuerza ha de ser” gritó la Dama, mientras desenvainaba su espada y hacía frente a los soldados que la acometían al unísono. Haciendo honor a la fama del esforzado caballero Oliveros, defendíase la Dama de los asaltos de sus enemigos hasta que, vencida por el número pero no por que flaqueara su coraje, cayó herida mortalmente, haciendo honor a su linaje.

                                                                         Actualmente, un blasón de la Dama recuerdan en La Cándana el lugar donde los traidores la alcanzaron.

Muchos cantaron su valerosa muerte; aunque otros dicen que escapó y posteriormente contrajo matrimonio con un noble asturiano…lo que si bien es cierto es que cumplió su misión a la perfección y ello lo atestigua un escudo que aún se encuentra en Arintero con la siguiente inscripción:

SI QUIERES SABER
QUIEN ES ESTE VALIENTE
GUERRERO QUITAD LAS
ARMAS VERÉIS SER
ES LA DAMA DE ARINTERO
CONOCED LOS DE
ARINTERO VUESTRA
DAMA TAN HERMOSA
PUES QUE COMO
CABALLERO CON SU REY
FUE VALEROSA.
“La Cándana, pueblo triste
porque en tu recinto viste
morir la luz de Arintero.
Toda la montaña llora
la alegría de tus muros
y, en la Dama, a quien adora
mira sus timbres más puros”.
   F.D.O.

      Catt69.

Catalina de Erauso nace según  partida bautismal, el 10 de febrero de 1592 en San Sebastián, como hija legítima del caballero Don Miguel de Erauso y Doña María Pérez de Galárraga y Arce.

Siendo niña, ingresa junto con algunas de sus hermanas en el convento de las Dominicas en San Sebastián,  su tía es la priora.

La vida sedentaria y sumisa, no se  adapta al temperamento inquieto y belicoso de Catalina y así, estando a punto de profesar, se fuga tras una pelea con otra monja, la viuda Catalina Aliri.

En sus memorias, Erauso cuenta cómo tras salir a la calle “que nunca había visto y sin saber por dónde echar ni adónde ir” se refugia en un bosque cercano, arroja su hábito “por no saber qué hacer con él”, corta sus cabellos y se viste de hombre.

Su nueva identidad varonil (adoptó diferentes nombres  como Pedro de Orive, Francisco de Loyola, Alonso Díaz, Ramírez de Guzmán o Antonio de Erauso), le abre las puertas a una existencia diferente, libre y aventurera, tan  anhelada por ella  y que estaba reservada únicamente a los hombres en esta época.

Contaba entonces 15 años de edad; anduvo de pueblo en pueblo y llegó hasta Valladolid; desde allí volvió a Bilbao; trabajó como criado o paje de diferentes personalidades como el catedrático Francisco de Cerralta o Juan de Idiaquéz, secretario del rey.

Tras múltiples andanzas, llega a Sanlúcar de Barrameda y   decide embarcar como grumete en el galeón de su tío, Esteban Eguiño, en la flota de Don Luis Fajardo;  partiendo a América el lunes santo del año 1603.

La nave llega a Cartagena de Indias, y tras un breve periplo por la costa, espera  partir de regreso a España en la ciudad de Nombre de Dios, en el istmo de Panamá.

Catalina  deserta de la vida marinera, roba quinientos pesos a su tío y se queda trabajando como mancebo de un comerciante, Juan de Urquiza, con el cual parte hacía Trujillo.

Allí mata a un hombre en duelo y huye a Lima,  donde trabaja como criado del rico mercader, Diego de Lasarte, el cual, segun ella escribe “al cabo de nueve meses dijo que buscase mi vida en otra parte.

La causa es que tenía en casa dos doncellas, hermanas de su mujer con las cuales, y sobre todo con “una que más se me inclinó, solía yo jugar y triscar”. No será esta la última vez que Catalina muestre en sus memorias una clara inclinación hacía el género femenino.

A raiz de este incidente se alista en el ejército y parte hacia Chile, donde se encuentra con su hermano, Miguel de Erauso, secretario del gobernador Alonso de Ribera.

Sigue disfrazada de hombre (empleó un unguento que le quemó y redujo sus pechos) y comienza una vida violenta de espadachín agresiva y pendenciera, venció multitud de duelos contra rudos hombres, a veces más de uno, como el famoso “Nuevo Cid” y sus amigos.

Ésta actitud le trajo muchos problemas, de uno de ellos se libra al casarse con Doña Beatriz de Cardenas; pero debido a los constantes acosos de esta, por hacer el amor, hubo de fugarse.

En esa época mató al auditor general en una casa de juego; prófuga de la justicia, pasa seis meses de carcel; luego su vida continúa entre borracheras y pendencias.

Miguel su hermano, sin reconocerla, la emplea en el servicio de su casa donde permanece casi tres años, durante ese tiempo anda liada con su esposa. En sus memorias confiesa más aventuras lésbicas, como cuando una ventera la sorprende “andándole a la hija entre las piernas”.

Un día siendo padrino en un duelo, mata por error a su hermano  Miguel (posible venganza por la posesión de la esposa  de éste) y  es desterrada a Paicabí, plaza militar que los españoles poseían en territorio indio para hacer la guerra a los indomables  araucanos.

Encontró lugar en una expedición a Chile a las ordenes del Capitan Gonzalo Rodríguez, combatiendo por 3 años contra los indios siendo herida varias veces por flechas, era muy reconocida por su heroísmo, aunque también despiadada.

En una ocasión, se topa en un enfrentamiento con un indígena ya cristiano, Francisco Quispiguaucha, lo derriba de su caballo, cuando este se rinde, manda inmediatamente a colgarlo de un arbol.

En 1619, al servicio de la corona, luchó en la Guerra de Arauco contra los mapuches en el actual Chile, ganándose la fama de ser valiente y hábil con las armas,  tal y como afirman sus coetáneos; “con desprecio de su vida se lanzó en medio del campo enemigo en los llanos de Valdinia, mató al cacique que mandaba y recuperó la bandera del Rey”.

Esta acción le mereció el grado de alférez en las compañías del capitán Alonso Moreno, cargo que tuvo por cinco años”; para ocultar su verdadera identidad durante los dias del periodo, desaparecía de su compañía  y se iba al monte.

Sus memorias continúan en este punto relatando un vagar incesante por diversas ciudades a lo largo de buena parte de la geografía de Bolivia y Perú, entre innumerables trifulcas debidas a la bebida o deudas de juego.

En  La Paz  otra correría iba a sacarle de su aturdimiento. Estando tremendamente aburrida y sin encontrar trabajo, un día se detuvo en la puerta de Don Antonio Barraza, corregidor de la ciudad, a charlar con un criado de este.

Probablemente estaría bebida y comenzó a discutir fuertemente con el criado, quien le dio con el sombrero en el rostro. Llevando aquella seudoagresión al extremo, Catalina sacó la daga y lo mató allí mismo.

Toda la gente que fue testigo de aquel asesinato a sangre fría se arrojó furiosa sobre Catalina. La golpearon, la hirieron y lograron reducirla, llevándola los alguaciles a la cárcel.

Mientras era curada de sus heridas continuó el proceso adelante. Con tantos testigos del asesinato y viendo su historial de otros encausamientos, fue condenada a muerte sin derecho a apelar.”

Siendo condenada a muerte, en su última petición, solicita comulgar (por consejo de un cura franciscano que estuvo en prision con ella), arrebata la Hostia de un manotazo y amenaza con arrojarla al suelo, si no es liberada. Con la promesa de solo ser expulsada de la region, entregó el Santo Símbolo y se fue a Cuzco.

Sus continuas fechorías facilitan el cerco de las autoridades.En 1623 en Guamanga, Perú, a causa de una disputa, resultó herida de gravedad siendo descubierta  y perseguida por el corregidor Baltasar de Quiñones.

Tras buscar refugio en una Iglesia, confesó su condicion al Obispo fray Agustín  de Carvajal, quien incrédulo, mandó a revisar a dos matronas que certificaron su condicion de mujer y virgen.

El Obispo, la toma bajo su proteccion, internándola en el convento de Santa Clara. La vida de la monja soldado cambia para transcurrir de nuevo entre el convento y la visita a distintas autoridades, ya que al haberse hecho público su descubrimiento, muchos eran los que querían conocer de primera mano a la monja guerrera, creciendo rápidamente su popularidad a ambas orillas del Atlántico.

                                                                               

En el año 1624 Catalina decide embarcar de nuevo hacía la península con el objeto de solicitar al rey una pensión por sus servicios militares.

En este viaje, a bordo de una de las naves de la armada de Tomás de Larraspuru, redacta la primera relación verdadera de las grandes hazañas y valerosos hechos que una monja hizo en veinte y cuatro años, de servicios en el reino de Chile y otras partes; al Rey nuestro señor, como soldado y los honrosos oficios que tuvo ganados por las armas, sin que la tuvieran por mujer hasta que fué descubrierta a la fuerza.

Esta autobiografía será numerosas veces recompuesta por la propia heroína, que en los próximos años se dedicará a recrear sus aventuras y engrandecer su leyenda.

Catalina desembarca en Cádiz y, tras pasar por Sevilla, se dirige a Madrid. La expectación era grande  y los comentarios jugosos en la Corte. No en vano, Juan Pérez de Montalbán, con motivo de esta visita y con gran éxito, extrena una comedia basada en su historia y titulada precisamente La monja alférez.

El Rey Felipe IV la recibe y escucha atentamente; fascinado por su historia, ordena que se le mantenga su graduación militar (llamandola monja alférez), a la vez que le permite emplear su nombre masculino y se le concedan 30 raciones de alferez, 30 ducados y una pensión de 800 escudos.

El relato de sus aventuras se extendió por Europa, y Catalina visitó Roma donde fue recibida por el papa Urbano VIII. El pontífice la autorizó a continuar vistiendo de hombre.

A continuación fue a Nápoles, donde también su presencia suscitó admiración. Paseando por el puerto de aquella ciudad, refiere ella misma en sus memorias, unas jovencitas acompañadas de unos mozalbetes quisieron burlarse de ella, diciéndole: “Signora Catalina, dove si cammina?” A lo que ella respondió: “A darles a ustedes unos pescozones, señoras putas, y unas cuchilladas a quien se atreva a defenderlas.”

Andando el tiempo, la monja alférez siente nostalgia de las tierras americanas y hacia el 1630 embarca de nuevo para instalarse en México. En su viaje escolta a una doncella de la que parece enamorarse seriamente, algo que le traerá no pocos problemas, pues la dama viajaba a América precisamente para casarse con su prometido.

Instalada en México  regenta un negocio de transporte de mercancías entre Ciudad de México y Veracruz. Murió transportando una carga en un bote, en torno al año 1650 en la ciudad de Cuatxala; aunque hay quien escribe que su fallecimiento ocurrió en los altos de Orizaba, sola entre sus asnos.

Catalina escribió o dictó un libro con sus reeditadas memorias, que fueron publicadas bastante tiempo después (1829) en París. A continuación se tradujeron a varios idiomas y se hicieron versiones del tema, como la idealizada de Thomas De Quincey, titulada en inglés The Ensign Nun.

Hay más obras como las de  Mª del Carmen Ochoa y Armonía Rodríguez de los años 60, y más recientemente, las novelas publicadas por Ricard Ibáñez y Juanita Gallardo; además existen dos películas “La monja alférez” dirigida por Javier Aguirre (1986) y  “La monja alférez” realizada por Clasa Films, de Méjico  en 1944, dirigida por Emilio Gómez Muriel y protagonizada por María Félix.

Nota:
Realmente fascinante, todo un carácter esta mujer, ummmmmm. Solo añadir cuatro palabras más.

“La vida es corta, rompe las reglas, perdona rápidamente, besa lentamente, ama de verdad, ríe incontrolablemente y nunca lamenta nada de lo que te hizo sonreír”. 
 
            F.D.O

                 Catt69.