Viriato, los Arévacos y su espíritu. XIII.

Publicado: 20/02/2011 en Uncategorized

Los celtíberos pelearon en las  guerras púnicas con romanos y cartagineses; al servicio del mejor postor, eran valorados y respetados por ambos ejércitos.
 
Roma venció y comenzó a establecer colonias en España; entonces surgió un grupo de rebeldes celtíberos al mando de Viriato (180 a. C. a 139 a. C.).

Era un hombre enorme y de gran fuerza, atemorizaba solo con su mirada; su tribu era la lusitana y peleó entre los rios Duero y Guadiana.

Atacaba, robaba cosechas y animales sin destruir la colonias romanas, para saquearlas de nuevo en el futuro, respetaba mayores,mujeres y niños.

Viriato reunió un ejército de 10000 hombres, huyendo del enfrentamiento directo con las legiones romanas.

En la batalla de Púnico aplastó a los romanos, que acabaron llamandolo el gran caudillo de los celtíberos y el nuevo Aníbal.
 
Roma, envió  un emisario para pactar. Repartirían la tierra y Viriato contrajo matrimonio con Ada (la hija del emisario romano; Astolpas).
 
El prefecto romano Galba dividió a los celtíberos, en tres grandes grupos, dando tierras a cada uno de ellos, muy separadas entre si.

Dividido el ejército de Viriato, las legiones romanas acabaron con 5.000 personas y capturaron como esclavos a otras 9000. Viriato desolado, huyó a las montañas antes de volver.

De regreso fue acusado por un cabecilla celtíbero de  traición, se enfrentó a él en combate, lo derrotó y se pudo de nuevo al mando para subsanar su error.

Incineró a los íberos muertos y sobre sus cenizas juró guerra eterna a los romanos; durante diez años los aplastó con las guerrillas, eludía el campo abierto. 

En la sierra de ronda, Viriato les hizo creer a las legiones romanas que huía hacia un desfiladero; lo siguieron con caballería y elefantes hasta ver que no había salida.

Viriato, desde lo alto del desfiladero, lanzó multitud de bolas ardiendo, asustó a caballos y elefantes provocando desorden en las filas romanas.

Era la batalla de Tribola y acabó matando a 4000 legionarios. En la batalla de  Carpetania, acabó con otros 10000 .

En la batalla de Osuna derrotó al general romano Quinto Fabio Máximo, enviado por el senado romano al frente de 15000 legionarios y 2000 jinetes.

Viriato era lider y un gran estratega. Comenta  Frontino, en “Estratagemas” 5.7

Viriato, que de ser un bandido se convirtió en líder de los celtíberos, en una ocasión, mientras pretendía retirarse frente a la caballería enemiga, les condujo a un lugar plagado de huecos en el suelo. Allí, mientras él cabalgaba siguiendo un camino que conocía bien, los romanos, desconocedores del terreno, se hundieron en la ciénaga y murieron.

Apiano, reconoció su talento en la batalla de Tribola;  Guerras Extranjeras “Guerras en Hispania” 62

Dispuso a sus tropas en línea de batalla como si pretendiera combatir, pero les dio órdenes de dispersarse tan pronto como montara a su caballo, alejándose de la ciudad de Tribola por distintas rutas, y le esperaran allí. (…) eligió a mil hombres de su confianza y combatió todo el día a los romanos, atacando y retrocediendo gracias a sus rápidos caballos. Tan pronto como conjeturó que su ejército se hallaba a suficiente distancia y a salvo, huyó, salvando así a sus hombres de una situación desesperada; aplastandolos luego por sorpresa.

Dión Casio, cuenta que un grupo de lusitanos consiguió destruir unas legiones romanas; soltando entre ellas ganado vacuno; ocupadas capturando el preciado botín; fueron derrotadas.

Roma  desesperada envió a 18000 legionarios y 1600 caballos al mando del cónsul Serviliano; este copíó la táctica de Viriato, ejecutaba a sus partidarios poco a poco.

Serviliano llegó a Porcuna ; ejecutó a 500 celtíberos y 9500 capturados como esclavos; hizo lo mismo ciudad tras ciudad hasta que se encontró con  Viriato en Bailén.

Viriato derrotó a Serviliano y  en lugar de matarlo pactó con él. Le dijo que tenía que ir a roma y decir lo siguiente:

“Vosotros los romanos ya habéis sufrido bastante en estas tierras, mi pueblo desea la paz, así que reconocerme rey de estas tierras compartidas por ambos y todo habrá acabado”.

Roma pactó a disgusto y el senado nombró a Viriato como amicus pupili romani ( titulo otorgado a los reyes de tierras compartidas por los romanos).

Viriato era rey; muy enamorado de su esposa Ada, tuvo que ejecutar a su suegro por conspiración, provocó la enemistad de ella y el declive de su ingenio en la toma de decisiones.

Decidió pactar de nuevo para garantizar  mejor vida para él y su esposa; envió a tres íberos (acomodados y ricos) a negociar con el senado,interesados en la paz con Roma.

El senado les dijo que no habría paz mientras Viriato tuviera el mando de los celtíberos; así que los tres emisarios, decidieron acabar con la vida de Viriato.

Ditalcón, Audax y Minuro entraron de noche en el campamento con las caras tapadas y lo acuhillaron los tres a la vez mientras éste dormía, sucedió en el año 139 a.C.

Luego fueron al campamento romano a cobrar la recompensa, pero el cónsul Servilio Cepión, sucesor y hermano de Serviliano, ordenó su ejecución diciendo «Roma no paga a traidores».

A la mañana siguiente, cuando apareció el cadáver, Ada entró en la desesperación, se echó la culpa de la muerte de su amado e intentó suicidarse.

Los funerales por Viriato fueron muy sonados. Se guardó luto durante un largo tiempo, y su figura fue admirada y respetada tanto por los celtíberos como por los romanos.
 
La pax romana era una realidad  salvo en una pequeña ciudad situada en el cerro del Catillejo, junto a Garray, cerca  del río Duero, en la provincia de Soria;  Numancia.

Allí,vivia la tribu más fiera de los celtas; los arévacos,odiaban tanto a los romanos que nunca pactaron con ellos; Ada y muchos seguidores de Viriato fueron a vivir con ellos.

Era una pequeña ciudad, con 4000 habitantes contando mujeres y niños, que dieron mucho de si, derrotaron al ejército del cónsul Mancino compuesto por 20000 legionarios.

Roma,envió al mejor de todos sus generales, Escipión Emiliano (nieto de Escipión el Africano), llegó en el año 134 a.C con un ejército de 60000 hombres, para acabar con Numancia.

Poseía varios elefantes, uno de los cuales estaba conducido por el príncipe númida Yugurta.

Escipión construyó una empalizada rodeando la ciudad con puestos de combate en puntos estratégicos para evitar huidas. Su estrategia era aislarlos para que murieran de hambre y sed.

Los arévacos eran expertos en incursiones nocturnas entre las filas romanas para conseguir alimentos. Una noche se cruzaron con el mismísimo príncipe Yugurta y su elefante de combate.

Mataron al elefante y lo arrastraron a la ciudad, viendo que era una gran fuente alimenticia decidieron hacerse con más.

Habia varios guerreros que combatieron con  Aníbal en la segunda guerra púnica, sabían manejar los elefantes, robaron dos y los metieron el interior de la ciudad.

Escipión estupefacto dijo: “Quién nos habría de decir que animales en los que tanto confiábamos para amedrentar a los arévacos habían de servirles de alimento”. je,je.
 
Desesperado Escipión  mando construir máquinas de guerra, para estrechar más el cerco de la ciudad, y cegar las fuentes de los ríos para que los numantinos empezaran a tener sed.

A los seis meses la situación  de la ciudad empezó a ser trágica. Se comían ancianos que morían, guerreros muy débiles para combatir o enfermos se suicidaban para ser comidos.

Las mujeres eran respetadas y privilegiadas, tenían muchos hijos con los que perdurarían los sentimientos de libertad del pueblo arévaco, niños nacidos muertos también se comian.

Escipión pactaba una rendición si entregaban las armas. Los arévacos respondieron: “nunca entregaremos las armas, eso sería como hacernos esclavos, antes preferimos la muerte”.

Extenuados por el hambre y la sed, muchos numantinos decidían morir luchando, salian solos a luchar contra los legionarios para encontrar una muerte honrosa.

Escipión iba matando y retirando sus cadáveres para que los que quedaban en la ciudad no se los comieran.Un día dejó de oirse ruido en la ciudad y mando a sus tropas entrar.

Se habían matado unos a otros con el fin de morir honrosamente y no ser esclavizados. Escipión mandó incendiar la ciudad y condenar a pena de muerte a quien osara construirla.

Escipión llevó la gloria y el honor de la batalla, no hay ninguna gloria en arrasar una ciudad de 4000 habitantes con un ejército de 60000 hombres.

El honor es para nuestros antepasados Arevácos; consiguieron resistir nueve meses contra un ejército de 60000 romanos, y prefirieron morir antes que vivir como exclavos.

 NOTAS:

Era frecuente entre los pueblos peninsulares, antes y  después de los romanos, la formación de bandas armadas que iban a la aventura para vivir del robo y el saqueo.

Los descontentos, los desheredados, los segundones, los perseguidos, los arruinados, todos los que no sabian o no querian ganarse la vida en paz, nutrian estas bandas.

Las cualidades más destacadas eran la audacia, la agilidad y la destreza; su modo de ataque preferido, el rápido golpe de mano; su defensa obligada, la ágil huída.

Vivian en los escarpados de las sierras; allí tenían sus refugios y familias. Del monte o de la sierra bajaban al llano, a saquear al pueblo o aldea elegido como víctima.

En una noche se llevaban sus cosechas y sus ganados, al amanecer llegaban a sus refugios. También acechaban los caminos más frecuentados, despojando a quien pasase por allí.

El botín preferido era el ganado,  facil de llevar, reserva viva de alimento y por su mayor valor; los cereales necesitaban silos para conservarse, era malos de transportar para los muchos desplazamientos que hacian.
 Los bienes de otro orden  no interaban, su modo de vida les impedía comerciar o cambiar. En resumen, robaban, para vivir.

 
Diodoro (V, 34, 6-7): “Una costumbre particular se da entre los íberos y, más particularmente, entre los lusitanos. Cuando sus jóvenes llegan a la culminación de la fortaleza física, aquéllos de entre ellos que tienen menos recursos, pero que exceden en vigor corporal y audacia, se equipan con no más que su valor y sus armas y se reúnen en las montañas, donde forman bandas de tamaño considerable, que descienden a Iberia y obtienen riquezas en su pillaje.

Y practican ese bandidaje en un espíritu de continuo desdén, pues usando armas ligeras y siendo ágiles y rápidos, constituyen un pueblo muy difícil de someter. Y, en general, consideran los riscos y los intrincados montes como su tierra nativa, y huyen a estos lugares difíciles de atravesar por ejércitos grandes y fuertemente equipados en busca de refugio” (traducción de GARCÍA Y BELLIDO, A., “Bandas y guerrillas en las luchas con Roma”, Hispania, 21, 1945, p.542).
Estrabón (III, 3, 5): “Son alrededor de treinta las tribus que se reparten el territorio entre el Tago y los ártabros, pero a pesar de ser próspera la región por sus frutos, pastos y abundancia de oro, plata y metales análogos, la mayoría de ellos pasaban la vida apartados de la tierra, en piraterías y en continua guerra entre sí y contra sus vecinos de la otra orilla del Tago, hasta que los pacificaron los romanos, haciéndolos bajar al llano y convirtiendo en aldeas la mayor parte de sus ciudades, aunque también asociándose a algunas como colonos en mejores condiciones.

Fueron los montañeses los que originaron esta anarquía, como es natural; pues al habitar una tierra mísera, y tener además poca, estaban ansiosos de lo ajeno. Los demás, al tener que defenderse, quedaron por fuerza en la situación de no poder dedicarse a sus propias tareas, de modo que también ellos guerreaban en vez de cultivar la tierra. Y sucedía que la tierra, descuidada, quedaba estéril de sus bienes naturales y era habitada por bandidos” (traducción de MEANA CUBERO, Mª.J. y PIÑERO, F., Estrabón. Geografía. Libros III-IV, Madrid, 1992, p.83). 
A veces se menosprecia el sentido práctico de las cosas para buscar explicaciones demasiado elevadas. En este sentido resulta cuando menos perspicaz la llamada de atención de M. HARRIS (Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura, Madrid, 1982, 3ª edición, pp.59-78).

 La interpretación mundana y desmitificadora del antropólogo americano hace de la guerra, sencillamente, el resultado del equilibrio tripartito entre población-medio ambiente-economía. “El estudio de la guerra primitiva nos lleva a la conclusión de que la guerra ha formado parte de una estrategia adaptativa vinculada a condiciones tecnológicas, demográficas y ecológicas específicas.

No es necesario invocar imaginarios instintos criminales o motivos inescrutables o caprichosos para comprender por qué los combates armados han sido tan corrientes en la historia de la humanidad”

(HARRIS, M., op.cit., 1982, pp.77-78). Para las causas de la guerra en las sociedades pre-estatales vide los ensayos de R.B. Ferguson, C. Robarchek, N. Chagnon y T. Gregor comprendidos en HAAS,J., (Ed.), The anthropology of war, Cambridge, 1990, pp.26-104; y HAAS, J., “The origins of war and ethnic violence”, en Carman, J. y Harding, A. (Eds.), Ancient warfare.Archaeological perspectives, Trowbridge, 1999, pp.11-24.
LINCOLN, B., “The Indo-European cattle-raiding myth”, History of Religions, 16 (1), 1976, pp.42-65; ID., Sacerdotes, guerreros y ganado. Un estudio sobre la ecología de las religiones, Madrid, 1991.

Costumbres de esta naturaleza perviven todavía en no pocos rincones rurales del Mediterráneo. Por citar sólo un ejemplo etnográfico, en la aldea cretense de Glendhi los mozos entre 13 y 16 años realizan incursiones nocturnas para capturar ovejas pertenecientes a rebaños de aldeas vecinas, en la más pura tradición iniciática de madurez.

El éxito en la empresa esto es, el logro de buenos ejemplares cuya carne es repartida entre la familia sin ser advertidos supone el reconocimiento de virilidad para los adolescentes.

 Cuando un joven ladrón incide varias veces sobre el ganado de otro pastor, puede acabar estableciéndose paradójicamente una amistad entre ambos (sindeknin), fundada sobre el acuerdo de una defensa común frente a intentos de hurto por parte de terceros.

Conseguir esta alianza es un refuerzo más en la iniciación a la edad adulta dado que, en cierta forma, robar ganado se acaba convirtiendo en una forma deliberada de ampliar lazos de amistad y cooperación. Al respecto, HRZFELD, M., The poetics of manhood.Contest and identity in a Cretan mountain village, Princenton, 1985, esp. pp.163-205. 
     F.D.O.
              catt69.

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