Velázquez. Exposición-Web. XXXVIII.

Publicado: 23/01/2011 en Uncategorized

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (Sevilla, 6 de junio de 1599 – Madrid, 6 de agosto de 1660) pintor barroco, el más sobresaliente de la pintura española y figura indiscutible de la pintura universal.

Autorretrato (1650). Museo BB.AA. de Valencia.Bautizado el 6 de junio de 1599 en la Iglesia de San Pedro, fué el mayor de siete hermanos. Su padre era Joao Rodríguez de Silva, de origen portugués (sus abuelos paternos procedian de Oporto).

Sus raíces portuguesas le crearon un problema, fue postulado para caballero de la Orden de Santiago, pero Portugal acababa de separarse de España (1640) y la corte no era  favorable hacia personas relacionadas con aquel país, no obstante logró el nombramiento, gracias al apoyo directo del Rey.

Su madre, Jerónima Velázquez, era de ascendencia sevillana. La familia figuraba entre la pequeña hidalguía de la ciudad. Adoptó el apellido de su madre según la costumbre portuguesa, también habitual en Andalucía.

Sevilla en aquella época era la ciudad más rica y poblada de España, así como la más cosmopolita y abierta del imperio. Disponía del monopolio del comercio con América y tenía una importante colonia de comerciantes flamencos e italianos. También era una sede eclesiástica de gran importancia y disponía de grandes pintores.

Con diez años comenzó su formación en el taller de Francisco de Herrera el Viejo, pintor prestigioso en la Sevilla del siglo XVII. Herrera tenía muy mal carácter y el joven alumno no pudo soportarlo, así que unos meses después, en 1610, cambió de maestro y formalizó contrato de aprendizaje con Francisco Pacheco con el que permaneció seis años.

En el taller de Pacheco, Velázquez adquirió su primera formación técnica y sus ideas estéticas. El contrato de aprendizaje fijaba condiciones de servidumbre: el joven aprendiz debía moler los colores, calentar las colas, decantar los barnices, tensar los lienzos, armar bastidores, así como otras obligaciones.

En 1617, aprobó el examen ante el gremio de pintores de Sevilla. Recibió licencia para ejercer como maestro de imaginería y al óleo pudiendo practicar su arte en todo el reino, tener tienda pública y contratar aprendices. No se sabe si abrió taller. Antes de cumplir los 20 años, en abril de 1618, se casó con la hija de Pacheco y nacieron en esta ciudad las dos hijas del pintor.

En estos primeros años desarrolló una extraordinaria maestría dominando el natural, conseguiendo la representación del relieve y de las calidades, mediante los nuevos metodos del claroscuro, influido principalmente por el naturalismo de Caravaggio.

En sus cuadros aparece una fuerte luz dirigida que acentúa los volumenes y objetos sencillos aparecen destacados en primer plano. El cuadro de género o bodegón, de procedencia flamenca, con su representación de objetos cotidianos y tipos vulgares, le sirvió para desarrolar estos aspectos.

En 1623 fue llamado a Madrid por el Conde Duque de Olivares, sevillano como él. Felipe IV quedó prendado del artista y le nombró pintor de corte a la edad de veinticuatro años convirtiéndose en el más prestigioso pintor del país.

Nunca perdió la admiración del rey. Abandonó el tema del bodegón y aunque pintó temas religiosos, mitológicos e históricos, su trabajo a partir de entonces consistó en pintar retratos del rey, de su familia y otros cuadros para decorar las mansiones reales.

En 1628 conoció a Rubens y al año siguiente viajó a Roma, donde estudió tanto la pintura antigua como la contemporánea, hasta 1631. Su pincelada es ahora más suelta, por influencia de los grandes maestros que conoce en este viaje y se nota maduración en la composición de sus cuadros. Está dentro de la tradición barroca pero sin ampulosidad ni embellecimientos alegóricos.

En sus últimos años en Madrid siguió siendo objeto de honores y alcanzó nuevas metas como pintor. Su pincel es brillante y libre, es un hábil colorista. Subordina el detalle al efecto de conjunto. Pinta la atmósfera con una viveza sin precedentes. Todo esto culmina en su obra más famosa, Las Meninas, el mejor cuadro del mundo en opinión de muchos artistas y críticos.

Su catálogo consta de 120-125 obras. El reconocimiento como pintor universal se produjo tardíamente, hacia 1850. Alcanzó su máxima fama entre 1880 y 1920, coincidiendo con los pintores impresionistas franceses para los que fue un referente. Manet se sintió maravillado con su pintura y lo calificó como «pintor de pintores» y «el más grande pintor que jamás ha existido».

Por el número de obras y su calidad, son muy importantes las  conservadas en el Museo del Prado de Madrid, que heredó gran parte de las colecciones reales españolas. Se conservan unas 48 pinturas del artista, suponen un tercio de Su producción y entre las que se cuentan muchas de sus obras maestras.

Destaca también el grupo de obras del Kunsthistorisches Museum de Viena,  la corte de dicha ciudad recibió diversos retratos enviados por Felipe IV. Otros museos del mundo cuentan con importantes obras suyas, especialmente en el ámbito anglosajón: en el Reino Unido, la National Gallery de Londres, la colección Wallace y Apsley House (Wellington Museum), y en Estados Unidos el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y el Museo de Bellas Artes de Boston.
Pasen, vean y recreense en su insuperable obra, plasmada en el album de fotos.
Que envidia ¡ehhh! Zp; a que te gustaría, que te inmortalizara a tí también; con tus cejas de cuernos al revés, bien perfiladas en claro-oscuro, jajaja.

         
         F.D.O.

                  Catt69.

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